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Quizá el maestro Rafael Escalona ha sido el único albañil de la música que no necesitó cemento para construir su famosa obra lírica "La Casa en el Aire".

Al afamado juglar de Patillal sólo le bastaron sus neuronas -a manera de bloques compactos y armónicos- para edificar una de las piezas más importantes del folclor vallenato. Una estructura sin cemento, pues no lo consideró necesario para pegar en forma sempiterna las estrofas de la composición.

Hoy la creatividad no da para tanto. Si quieres construir necesitas del material apropiado para hacer realidad lo que inicialmente surge como un simple sueño, como el que motivó al juglar a hilvanar los hilos de su melodía. Sin cemento es imposible construir el puente para que la fantasía transite hacia el terreno de la realidad.

Esos sueños que todos tenemos en noches de soledad sideral, al lado del ser amado o mientras llueve apaciblemente; desayunando o cuando nos disponemos a reposar en cama luego del trabajo extenuante, tal parece seguirán en el campo onírico o de la irrealidad. Quimeras que se alejan de la mente de los humanos que siempre se la han pasado buscando refugio a sus dolores, al sol, a la noche; y por ello construimos casas a base de cemento y ladrillos para guarecernos de factores externos que puedan afectar nuestras vidas.

Lastimosamente, esa edificación mental que hacemos los ingenuos de nuevo se viene al suelo. Una fuerte arremetida contra la razón de los soñadores lanzaron los productores de cemento en Colombia, aumentando la pena de quienes no podrán culminar sus proyectos de ensanche, remodelación o construcción de vivienda nueva.

En efecto, los sueños en concreto de la gente quedarán pospuestos. Quienes pensaban que era el mejor momento para desempolvar cinceles y martillos tendrán que esperar o definitivamente olvidarse de sus propósitos por cuanto el precio del cemento aumentó; y de qué forma.

Para quienes aprovecharon el bajón de precio, el 2005 fue algo así como el oasis en medio del desierto que les permitió comprar la bolsa del material por un valor que llegó a los 7 mil pesos. En algunos casos excepcionales, el cemento se comercializó por menos de 6 mil pesos, sobreoferta que disparó la construcción en el año que pasó a la historia rompiendo un record importante: en Barranquilla hoy existen más de 26 mil inmuebles nuevos.

¿Qué pasará entonces al incrementarse el valor comercial del cemento? ¿Se detendrá el crecimiento de la ciudad? ¿Los pobres y la clase media podrán hacer realidad sus proyectos? Realmente la situación que se evidencia hacia el futuro a corto plazo es ambigua y pone de presente que las cementeras buscan incrementar sus arcas capitalizando el boom de la construcción.


La posición ventajosa asumida por los productores del material terminará muy seguramente por menguar el crecimiento urbanístico. Y la gente del común será la más perjudicada. Aquellas personas que creyeron que el precio del cemento seguiría con tendencia a la baja o por lo menos estable por mucho tiempo, verán alejarse sus buenos propósitos como notas musicales que se lleva el viento cálido del Caribe. Muchas casas, producto de los sueños truncados de la ciudadanía inerme, carecerán de cimientos y se necesitarán muchos "Escalonas" para poder edificar las casas en el aire sin necesidad de cemento.

* Periodista

Diciembre de 2007
Cemento para las casas en el aire
Por Daniel Castro Peñaloza *

     OPINIÓN