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Como dicen los políticos o sus abogados ante fallos judiciales, la mayoría de las veces merecidos, "acatamos el fallo, pero no lo compartimos". Esta es mi opinión acerca del fallo de acción popular de la Corte Constitucional, en la cual se obliga a la compañía hotelera Cartagena de indias, operadora y propietaria de la edificación del Hotel Hilton, a reponer al Estado terrenos de propiedad de la nación. En principio, el sentimiento es de esperanza y confianza en la -a veces -demorada y manipulada justicia colombiana, pero poco a poco la esperanza y la confianza disminuyen.

Pensándolo bien, fallos como éstos, en respuesta a una acción popular interpuesta por un particular, más que justos parecen una incitación a que hoteles y personas naturales sigan apropiándose y/o robándose las playas en todo el país. En  este  caso, la apropiación de tales  terrenos por la prestigiosa cadena hotelera está sustentada en una figura llamada  aluvión, que hace referencia a terrenos cuyo origen es  el resultado de la retirada natural de las aguas de un río, los cuales pueden comprarse al Estado, pero no es aplicable a terrenos relacionados con el mar.

Sin pretender ser abanderado de la lucha de los más pobres, pienso en los invasores de manglares a la orilla de la Ciénaga de la Virgen, quienes igualmente delinquen pero.. ¡vaya trato diferente el que reciben por las autoridades distritales!, seguramente confirmando la sentencia de que "todo lo del pobre es robado", pero los ricos sí pueden talar mangles, ocupar terrenos de la nación, construir edificaciones, túneles y, cuando la justicia decide actuar, que no es en la mayoría de los casos, el castigo es equivalente al que se infringe a un niño que olvidó hacer la tarea.

Una vez más, entiendo el malestar y la desconfianza de los habitantes de Marlinda y Villa Gloria, en la Boquilla, quienes solicitan la titularidad de los terrenos donde construyeron su comunidad hace más de 20 años, ciertamente de manera caótica y sin contar con un ordenamiento habitacional y de servicios públicos, pero en terrenos en los que ancestralmente han vivido, trabajado, construido su identidad cultural y del que ahora pretenden desalojarlos aduciendo que son terrenos de bajamar y de alto riesgo. Ojalá, si esto sucede, no veamos pocos años después hermosas construcciones hoteleras y residenciales, que, como por arte de magia, ya no están en terrenos riesgosos.

No considero al Hilton un símbolo de Cartagena; si hablamos en el mismo contexto, tal vez aplica más el Hotel Caribe. Es cierto que es una fuente importante de empleo para muchos cartageneros, y derrumbar lo construido implicaría cerrarlo por un tiempo, disminuir la oferta hotelera, con el consecuente riesgo de pérdida de empleos, además del daño ambiental; pero considero el fallo, no injusto, sino insuficiente, porque, si bien -según la jurisprudencia del Consejo de Estado - la cadena debe adquirir un lote de terreno del mismo tamaño y valor al ocupado ilegalmente, cercano a la construcción actual, para hacer allí un parque  de acceso libre y mantenerlo por 30 años, en una ciudad donde no abundan los parques y mucho menos bien mantenidos, y en consecuencia la medida puede ser bienvenida, el hecho es que: ¿no les estaremos otorgando licencia a otros hoteles y particulares para invadir, ampliar sus construcciones y someterse a la misma sanción, que jamás resarcirá el daño causado a los ciudadanos y al medio ambiente? Me llama la atención que no se menciona la posible responsabilidad de la construcción del Hilton, en el cierre de la boca del Laguito.

Debemos estar atentos a lo que sucederá con el Hotel de las Américas, donde el asunto es aún más grave, con ciénaga y playas ocupadas, y con en el Hotel de Comfenalco, donde está también comprobada la utilización de bienes de uso común. Pero no nos llenemos de desesperanza, nos vienen muchos parques.

Coletilla: Esperamos que la bella, rica y escandalosa Paris Hilton, heredera de la cadena hotelera, venga a inaugurar el parque y siembre el primer árbol, aunque sea de matarratón.




* Médico y Politólogo

wilmarpolo01@hotmail.com
Febrero de 2013
Los terrenos ocupados
Por Wilmar Polo Vega *




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