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Nunca alcancé a imaginar, en mi vida, un nivel tan alto y descarado de irrespeto hacia el pueblo cartagenero. No creo que las palabras puedan describir con absoluta precisión el grado de ira y frustración que me produce escuchar la voz del señor Carlos Otero. Todos sabemos por qué o para qué está ahí, en el  despacho del Alcalde, en el Palacio de la Aduana; gastar tinta y espacio escribiendo al respecto resulta absolutamente superfluo. Pero si ya está ahí, por favor, que al menos deje de meternos el dedo en la llaga, no nos torture saliendo a los medios de comunicación a dar declaraciones una cada vez más absurdas; no se encargue de reafirmar a nivel nacional lo poco considerados que son los políticos para con este pueblo sufrido. El concejal David Munera, de quien me atrevo a decir es uno de los pocos cabildantes cuya labor ejerce de forma honesta y consecuente con su ideología, hace algún tiempo afirmó que teníamos un "alcalde ciego, sordo y mudo"; pues a quien fuera mi maestro le digo: lo prefiero así, ciego, sordo y mudo, antes que aparentando ser la esperanza o el salvador de quienes hoy celebran su presencia, cuando lo que realmente simboliza es todo lo contrario: la indiferencia hacia un pueblo que sueña con que algún día se le respete y que no se vea a su ciudad simplemente como el gran centro recreacional de Colombia.

Ahora resulta que el alcalde encargado, ante la desocupación que tiene al no ejercer las funciones constitucionalmente a él asignadas, ejerce de abogado de oficio de los representantes del Hotel Hilton. Mientras que los cartageneros aplaudimos la reivindicación de nuestros derechos a través de un fallo proferido por la máxima autoridad de lo contencioso administrativo, el señor Otero muestra su preocupación con el fallo, según él por el precedente que sienta, porque, de acuerdo con sus argumentos, muchos centros hoteleros de la ciudad están construidos sobre zonas sustraídas al mar, y aboga por una acción de tutela como mecanismo para atacar el fallo del Consejo de Estado.

"Apaga y vámonos", diría un amigo; "ahora si estamos lindos", diría otro. Cómo les parece que al representante del Distrito le preocupa que los cartageneros recuperemos el espacio público ilegalmente ocupado durante años por las grandes compañías hoteleras. "¿Es malo, chichi?", exclamaría el antagonista de una exitosa novela vallenata.

Señor Otero, no están ordenando la demolición del inmueble, no están disponiendo el traslado, ni siquiera le están imponiendo una multa a la cadena hotelera; el Consejo de Estado lo único que hizo fue salvaguardar el interés público a través de un fallo en el cual consideró que la mejor forma de hacerlo fuera entregándole a la ciudad un terreno proporcional al apropiado. Tampoco ordenó una carga presupuestal al Distrito que vaya a generarle gastos adicionales; al contrario: le otorgó la administración del terreno a través de recursos suministrados por la misma cadena hotelera. 'Papayaso' de naturaleza burocrática que, entre otras cosas, le da la oportunidad de nuevas OPS para colaborar con concejales preocupados.

Podría alguien explicarme: ¿cuál es el precedente judicial que preocupa al señor alcalde? ¿será aquel que establece que debe respetarse el ordenamiento jurídico para construir en Cartagena? Mmm…, pues, pensándolo bien, sí; sí debe ser para muchos motivo de preocupación.

Señor Alcalde, estoy seguro que los representantes del hotel Hilton tienen suficiente dinero y gente preparada para defender sus intereses ante los estrados judiciales, suerte con que la desafortunadamente no cuenta la ciudad. Si mucho le preocupa que el Hotel Hilton resultare vencido, bien pueda: renuncie y luche por los intereses del emporio hotelero; pero lo que si no resulta aceptable es que nos cobre a los cartageneros un sueldo y se incomode cuando la ciudad resulta beneficiada, como en este caso.

Como si fuera poco, el Señor Alcalde manifiesta que si no hay más remedio que sancionar al hotel Hilton con la restitución de un terreno, de las mismas dimensiones al apropiado ilegalmente, a favor de la ciudad; que en vez de construir la cadena hotelera en esa zona un parque, mejor sería que le dieran los recursos al Distrito para que él "los invierta en escenarios deportivos". ¿Saben qué?, mejor dejémoslo ahí.  



* Abogado.
Especialista en Derecho Penal y Criminalogía
y en Derecho Administrativo.

anthonysampayo@hotmail.com

Marzo de 2013
Alcalde y abogado de oficio
Por Anthony Sampayo Molina *

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