Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

::.Síganos también  en--.>
*Abogado, Magíster en Derecho Público, Docente derecho constitucional y administrativo USB-ESAP-FUTC. Expersonero de Cartagena
Debo iniciar esta columna aclarando que no conozco el acto administrativo, pues solo me enteré a través de los diferentes medios de comunicación que han divulgado el hecho noticioso, que la administración distrital de Cartagena tomó una decisión consistente en recoger o trasladar a los indigentes, enajenados mentales (o locos), trabajadoras sexuales y travestis del centro de Cartagena, quién sabe para donde, en aras dizque de "garantizar" la seguridad a los 34 jefes de Estado y sus comitivas que asistirán a la cumbre de las américas.

Considero que la medida es equivocada; es un acto inhumano, vergonzoso, discriminatorio, humillante y contrario al Estado social, pues el decreto cercena la dignidad de estos seres humanos.

Los indigentes son personas que por su condición económica, física o mental, se encuentran en circunstancia de debilidad manifiesta; por lo general no cuentan con una familia que les brinde apoyo ni material ni espiritual; la mayoría se encuentran enfermos e incapacitados para trabajar. Es por ello que, antes de atropellarlos y excluirlos, merecen la protección del Estado de manera prioritaria. En consecuencia, la administración distrital de Cartagena no puede ni debe avergonzarse de ellos sino, por el contrario, es su obligación brindarles todo su apoyo en aras de su recuperación.

La lamentable medida me hace creer que los altos funcionarios del Distrito de Cartagena desconocen el tratamiento que hay que darles a los casos de indigencia. La honorable Corte Constitucional ha venido trazando una línea jurisprudencia respecto del tema en las sentencias T-533/92, T-029/93, T-684/02, T-119/05 y T-646/07.

En lo que tiene que ver con las trabajadoras sexuales, el acto administrativo resulta igualmente discriminatorio y humillante. Es contrario a derecho  que las saquen del centro de la ciudad por ejercer libremente la actividad de la prostitución. Yo quisiera saber cuál fue el verdadero argumento que motivo la medida. ¿Será que pensarían qué Obama se iría a incomodar si llegare a ver una prostituta? ¡Pues yo no creo! En USA y en los demás países que participaran en el evento, las mujeres ejercen el trabajo sexual sin limitaciones distintas de las que impone el derecho colombiano. 

La única prohibición y el cuidado que hay que tener respecto de este trabajo no solo en Colombia sino en el marco del derecho internacional, es que dicha labor esté asociada con la inducción a la prostitución, a la trata de personas o a la explotación de la persona ajena. Y por supuesto, que la actividad no ponga en peligro la salud de quien utiliza los servicios y de la trabajadora sexual misma.

Entonces, mal haría la administración local en perseguir a unas mujeres mayores de edad que ejercen esta actividad de manera libre y espontanea. Por el contrario, debe el Estado en aras de su dignidad, la igualdad y el libre desarrollo de su personalidad tratarle como cualquier otro trabajador. 

Y en lo que tiene que ver con los travestis, estos son personas que el Estado igualmente no solamente debe respetar, sino que debe tomar las acciones necesarias encaminadas a garantizar sus derechos fundamentales. En Colombia y en general en todas las democracias, las personas tienen el derecho a desarrollarse libremente.

Ahora bien: quién ha dicho que estas personas son los que generan la inseguridad en la ciudad, argumento que al parecer, soportó la desafortunada decisión. Si lo que quieren en garantizar la seguridad en Cartagena durante el desarrollo de la cumbre de las américas, deben tomar medidas en contra de los verdaderos generadores de esta.

En este evento hemisférico, se debatirán entre otros, temas de contenido social; sería una buena oportunidad para hablar de la falta de oportunidades, de la falta de empleo y de las desigualdades sociales que padecen los cartageneros y colombianos en general; factores estos que conllevan a que estos seres humanos estén en estas condiciones.

Conociendo lo solidario y respetuoso de los derechos humanos que es el señor alcalde Terán Dix, estoy convencido que él no ha autorizado una decisión en este sentido. Creo que está mal asesorado.



nefortich@gmail.com


     OPINIÓN
Un acto inhumano, vergonzoso y discriminatorio
Por Neil Fortich Rodelo