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Estado pro - rico
Por Horacio Cárcamo Álvarez *

* Abogado, especializado en Derechos Humanos. Esxsecretario de Educación de Bolívar
Los dos tienen la razón, y a pesar de sus altisonantes diferencias en la formación académica sus reflexiones contienen profundidad filosófica y mucho sentido común; el nobel Gabriel García Márquez al afirmar, "que el día que la mierda tuviera algún valor, los pobres nacerían sin culo" y Pambelé, nuestro ex campeón de boxeo en la categoría de los Walter júnior, al asegurar, "que era mejor ser rico que pobre".

Y bien, porque sin con las excretas se pudieran satisfacer la atención de necesidades básicas se lograría el sueño de sociedades justas con la sola felicidad y el placer que produce una función fisiológica; sin embargo, en el Estado pro rico la minoría que la ostentan ya hubiesen logrado, a través de la manipulación genética, el parto de seres humanos sin manera para expulsarlas.

Cecilia López Montaño, exsenadora del Partido Liberal, al analizar el gran crecimiento económico del país en el período comprendido entre los años 2002 y 2010, gobierno del presidente Uribe, manifiesta que se logra en medio de un modelo de desarrollo definido como pro rico, el cual identifica a partir de las siguientes características: "no se limita al comportamiento de los índices de pobreza, las tasas de crecimiento de la economía no contribuye a la reducción del número de pobres, tampoco mejora los ingresos del sector de la clase media y en el mercado laboral no genera empleos dignos".

El modelo  pro rico patrocina la disminución del empleo formal a desvirtuando la relación laboral mediante las cooperativas, bolsas de empleo y ordenes de prestación de servicio, las famosas OPS de auto conocidas en el sector público, a favor del gran capital. Según el informe de Desarrollo Humano del programa de Naciones Unidas hacen 18 años "de 14 millones de trabajadores que tenía el país, 8 millones eran asalariados".

El mismo estudio nos dice que hoy "hay 20 millones de trabajadores, y solo 6 millones son asalariados", del resto, su gran mayoría, viven del rebusque o inventando como dicen los cubanos.

El moto taxismo, la venta de minutos a teléfonos, las ollas de sopas en los barrios populares, la venta de baratijas en carretillas hacen parte del paisaje urbano de ciudades y pueblos de Colombia, "el tercer país más inequitativo del mundo, solo por debajo de Haití y Angola".

En el Estado pro rico los sectores poderosos de la producción gozan de todas las ventajas e inclusive los más pobres le financian sus grandes utilidades a través de los impuestos. Cecilia López Montaño, al respecto, manifiesta que el Estado compensa las pérdidas de los más poderosos y permite que se privaticen las ganancias. El modelo le regala dinero en abundancia a los más ricos, como ejemplo el programa Agro Ingreso Seguro y las famosas exenciones para garantizar la confianza inversionista, y a los más pobres migajas como las de Familia en Acción.

El Estado pro rico se defiende con los soldados que recluta en los barrios pobres y los pone en la vanguardia de la guerra. Las familias ricas no mandan sus hijos a prestar el servicio militar porque corren el riesgo que se los mate la guerrilla. ¿Tenía razón Pambelé?


horaciocarcamoalvarez@yahoo.com

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