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Aniversario 15 - M
Por Horacio Cárcamo Álvarez *

* Abogado, especializado en Derechos Humanos. Esxsecretario de Educación de Bolívar
"Si tu caminas, tus pasos andarán/ si tú y otro tú y otro tú la empujan, va a volver a cantar…" (fragmento de la canción que los indignados tienen como himno)

El 15 de mayo los indignados en España regresaron a la plaza Puerta del Sol a recordar las movilizaciones que inspiradas en sus similares de la primavera Árabe se dieron hace un año.

Los propios españoles fueron los primeros sorprendidos con el levantamiento popular. No conocían, ni durante la dictadura de Franco, ni después, de un sentimiento revolucionario expresado de manera espontánea y resuelta. Sin ideologías y sin jefaturas políticas, unidos por un sentimiento de rabia contra un modelo administrativo y financiero que los empobrecía materialmente y de hecho ponía en riesgo la vigencia de derechos fundamentales que les habían posibilitado una sociedad de bienestar.

Los madrileños este 15 de mayo regresaron a la plaza Puerta del Sol, como los egipcios que no olvidan el camino de vuelta a la Plaza de Tahrir, para recordarle al gobierno que la indignación se mantiene, y que el rechazo al modelo económico tercermundista que les quieren imponer, caracterizado por premiar el capital sacrificando al ser humano, es merecedor de todo el repudio social.

Los campamentos apostados en la emblemática plaza fueron levantados, y aún así, retumban en ella las consignas doblemente transparentes y fuertes, coreadas por jóvenes representantes de la resistencia a la castración del futuro. De todas una especial y muy descriptiva manifiesta:"no tenemos miedo".

Los jóvenes a acompañados de mayores, empleados y desempleados le recordaron a sus gobernantes sagrados principios de la democracia como el de "no robarás" y  "no matarás". Los indignados conocieron el poder de la movilización y le metieron a la marcha la fuerza que les permitirá transformar la historia. La indignación apenas comienza. El solo reconocimiento de su existencia como fuerza social beligerante no les garantiza ni les da la victoria, pero pone en el escenario de la rendición de cuenta a quienes deben responder por la debacle.

El modelo capitalista, hoy en el estado más salvaje de su evolución, tendrá que comprender, y mejor que así lo haga, que no pueden andar como Pedro por su casa sembrando al mundo de miseria. No contaban con la resistencia civil y si insisten en sembrar vientos no cesará la cosecha de tempestades sociales.

La lucha de los indignados, como lo han dicho, es la de abogar por el surgimiento de un sistema más justo y más humano.




horaciocarcamoalvarez@yahoo.com

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