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Fiestas novembrinas: al oído de nuestra dirigencia
Por Germán Osorio Buelvas *

* Sicólogo
En estos días de fiestas novembrinas, hice algunos comentarios en las redes sociales. Quiero utilizar este espacio, para desarrollarlas mejor.

Una idea que formulé, y al parecer tuvo gran acogida, fue la siguiente: Recuerdan los eventos "pre-novembrinos" que se realizaron en la plaza de la paz, los cuales entiendo fueron los viernes de octubre, y como todos los eventos que se permiten en el área del centro histórico gozaron de gran calidad? Pues bien, sería muy bueno, por mil razones, que se realicen las futuras ediciones no solo en la plaza de la paz, sino simultáneamente en dos puntos más, uno por cada alcaldía menor.

Desde ya lanzo a la opinión esta propuesta necesaria y pertinente; aunque me parece escuchar las voces que la objetarán por falta de presupuesto, desconfianza cívica, y todo lo que se quiera criticar. Sin embargo, ¿Porqué pienso que no es un pretexto más para "botar la plata en rumba"?:

En primer lugar, en Cartagena, las "fiestas novembrinas" están secuestradas. Es dura la aseveración, pero prueba de ello es el hecho de que hay dos eventos simultáneos como todo mundo sabe: Uno legal, pagado, patrocinado pública y privadamente; el otro, todo lo opuesto: Ilegal, anárquico, improvisado. Sin señalar personas, pues es un fenómeno que nace como consecuencia de nuestros propios procesos históricos, dicho secuestro es tan evidente que cito un hecho, y corríjanme si me equivoco: El Joe Arroyo, nunca tocó gratis para el pueblo cartagenero, al menos no cuando su talento y fama eran reconocidas; este artista nacido en el arrabal, apenas logró fama y fortuna, fue "seleccionado", "apartado" o "contratado" para tocar en los mejores sitios. Secuestrado. Lo que no pasó en Barranquilla, ciudad con otra historia, y con un carnaval que, aceptémoslo: Es de envidiar, frente a nuestras fiestas, por su civismo.

Se dijo también en las redes sociales, hasta el cansancio, que a nuestro pueblo le falta cultura. Yo abogo por El; no se le puede pedir "cultura" a quien no la ha recibido. Para la falta de cultura, pues, cultura. Si estos eventos, se realizaran, aportarían dos efectos sociales a saber: Uno, la gente llegaría menos desenfrenada al día del bando. Dos: Se promovería una cultura de paz y civilidad, de amor por Cartagena y su Fiesta; los artistas que se presentaran en dichos eventos serían escogidos bajo la premisa de que sean verdaderos agentes culturales que promuevan los valores de la Ciudad.  Sí los hay, y si funcionó la represión en estas pasadas fiestas, mucho más va a funcionar la promoción.

La cultura es aquí en Cartagena, vista como un bicho raro, amorfo y acéfalo. Agrupa sofisticados conceptos que la gente del común no digiere, pero también todo lo que implica diversión. Por eso en nuestras fiestas vivimos una Babel cultural, donde se cree, con total convencimiento, que el buscapié es expresión cultural. Se termina desdibujando el verdadero concepto de cultura, cambiándolo por una mezcla de tradición y goce. Es decir, el cartagenero cree, falsamente, que cultura es lo que año tras año, lo hace gozar.

Vuelvo a culpar a la historia nuestra, no a personas en sí. El blanco celebraba, y el esclavo gozaba. El esclavo de ayer, que equivale al pobre de hoy, no tiene en Cartagena un espacio válido para expresar su cultura, a no ser que tenga una inteligencia superior para darse cuenta de las sutiles barreras que la ciudad le ofrece, y saber brincárselas. Hoy tenemos aún pues, simplemente un goce facilista para todos, con muy buenas excepciones, pero que el sistema social no permite poner al alcance de todos.

Una pregunta que hace años me vengo haciendo alrededor del tema de las fiestas, es: ¿Qué pasa si una persona en pleno jueves de bando por la tarde sufre un infarto, un incendio, o una calamidad similar? Este año estuvo muy bien manejado el tema de orden público, y creo que el evento si hubiera podido ser atendido "En medio de la fiesta", con éxito. Pero sabemos que años atrás, la ciudad vivía en plena anarquía. Término recurrente, nace de lo mismo, del descontrol "algareteado" de la muchedumbre. Destaco el avance, pero opino que el siguiente paso, es inminentemente la búsqueda de un cambio en el inconsciente colectivo.

Sigue siendo grave, para estos fines y en sentido estricto, que el buscapié se vea como un objeto válido en su uso, después de años de quemados, de prohibición de uso indiscriminado de pólvora en el resto del país. Vuelvo a no culpar personas, sino a la historia misma; tan bárbaro como válido es el buscapié como la corraleja, las corridas de toro, y otros fenómenos culturales de dudoso "origen y validez" No soy yo, por supuesto, el juez llamado a absolver o condenar dichos eventos y costumbres. Es sólo mi reflexión. Pero si visualizo unos eventos tremendos donde la gente se divierta sanamente en todo el sentido de la palabra, con clara identidad de Fiesta Novembrina, tan buenos, que la gente se olvide de asociar ilícitos a ellas.

Finalmente, en un escrito bastante repetitivo, quiero reafirmar a la cultura como origen y solución de todos nuestros problemas alrededor de nuestras amadas Fiestas de Independencia. Origen, por los males que nuestra ciudad ha padecido históricamente, que lo permean todo, incluso la expresión cultural; y solución, porque es a través de la cultura como podemos encontrar la redención; expresando a través de ella todo lo positivo que hemos construido como ciudad. De un modo más simple, empecemos por celebrar en nuestras tres localidades de modo simultáneo, con los mismos artistas, verdaderos y buenos artistas, maestros de la expresión de lo que somos con gala, gracia y gozo, que nos hagan celebrar con orgullo el ser cartageneros. No será fácil ni barato, pero… ¿Quién dijo que una buena fiesta lo es?



geosbu@hotmail.com


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