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El anuncio del abogado Abelardo De la Espriella sobre la inminente renuncia de Campo Elías Terán Dix al cargo de Alcalde de Cartagena de Indias, nos coloca a los ciudadanos de esta urbe del Caribe colombiano frente a un nuevo alfa y omega en la construcción de nuestra ciudad y sociedad.

El final anticipado de un proyecto político que despertó simpatías e ilusiones en las clases populares de Cartagena de Indias, genera la oportunidad de un nuevo comienzo para las comunidades del 'Corralito de piedra'. Una vez se concrete la renuncia del Alcalde Campo Elías Terán y el gobierno nacional convoque a elecciones, se iniciará una carrera de velocidad para los candidatos que aspiran gobernar a la ciudad desde el Palacio de la Aduana.

Algunos pensadores aseguran que con las crisis vienen las oportunidades para revertir las situaciones adversas para la comunidad. Es una verdad de Perogrullo que en la Cartagena de Indias de abril de 2013 son muchos y diversos los asuntos a resolver con urgencia. Existe conciencia colectiva sobre los peligros de un servicio de salud ineficiente y deshumanizado; así como sobre los problemas en la calidad y pertinencia de la educación, el deterioro de la seguridad, la carencia de vías suficientes y en buen estado, las dificultades en la movilidad, los problemas en el manejo ambiental y la preservación de nuestros mayor recurso como es el agua, entre otros.

Sin embargo, hay un tema que trasciende las urgencias del día a día. Un tema que hemos dejado al final de la lista de prioridades. Un tema al que no le vemos su aplicabilidad inmediata. Un tema al que quizás le tememos, porque exige un alto grado de responsabilidad ciudadana, sensibilidad social, capacidad de trabajo en equipo, confianza entre agentes y actores de distinto origen, respeto a la diversidad, sinceridad, confianza, desprendimiento.

En concreto, hago referencia a la construcción de la visión colectiva de Cartagena de Indias, en donde se dibuje la ciudad que la sociedad en su conjunto desea; en donde se plasmen los valores que van a enmarcar nuestro contrato social; en donde se esboce nuestra identidad y las identificaciones de los cartageneros.

Este proyecto social necesita obligatoriamente de la participación activa y equilibrada de tres fuerzas fundamentales: sector público, sector privado y ciudadanos. En mi opinión, ninguno de ellos -por separado - puede garantizar la construcción de una visión de Cartagena de Indias lo suficientemente robusta como para que el colectivo se empodere de ella y se mantenga en el tiempo, requisitos sine qua non para que se convierta en un elemento dinamizador de nuestro desarrollo humano.

Ahora, cuando cerca de 10 candidatos empiezan a vendernos, cada uno por su lado, la Cartagena que ellos desean para nosotros; ahora, cuando nos anuncien sus líneas estratégicas, programas, proyectos, valores y enfoques, es el momento propicio para reflexionar sobre lo importante y valioso que es contar con un mapa, una hoja de ruta, un plan de largo plazo, una visión conjunta de Cartagena de Indias. Para que sea la ciudad, su colectividad, la que defina hacia dónde debe moverse; para que el futuro de nuestros hijos y nietos no dependa de la mente iluminada de cuanto candidato o asesor de campañas se le ocurra en la soledad del gueto de su cerebro, acompañado de sus demonios internos.

Por eso el proyecto 'Cartagena sostenible y competitiva´' ofrece tantas bondades para un mayor desarrollo local, competitividad territorial y particularmente en la construcción de esa visión colectiva de Cartagena de Indias. Por eso, bienvenida la iniciativa de FUNCICAR, que con la excusa de su XX Aniversario nos anuncia "un amplio, participativo, democrático y sincero diálogo social entre diferentes actores de los sectores público y privado de Cartagena, (que) busca recomponer canales de comunicación entre la ciudad… y encontrar puntos de confluencia alrededor de una visión de ciudad construida colectivamente, sostenible, realista y realizable".

Las experiencias aprendidas con las iniciativas Cartagena Siglo XXI y Cartagena 2011 nos obliga a sugerirle -con humildad y solidaridad - a la Fundación Cívico Social, que abra el proceso, que proponga un liderazgo colectivo en vez de uno individual; que convoque e integre a las tres grandes fuerzas de la sociedad, que lo saque de sus tranquilos salones y los oree en el cálido ambiente chambaculero, que dentro de su majestuosidad le imprima algo de vaho cartagenero. Que sea colectivo desde su génesis. Que esté acompañado de una estrategia de comunicación pública, eficiente, asertiva e integradora. En síntesis, que sea un espacio social de colaboración,  cogestión, cooperación, codecisión y coparticipación.




* Economista con especialización en Finanzas
y Legislación Financiera. Exalcalde encargado
y exsecretario General de Cartagena.


f.merlano@hotmail.com

Abril de 2013

La visión colectiva de Cartagena
Por Felipe Merlano de la Ossa *



     OPINIÓN
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