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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), implementó en el año 2011 un ambicioso programa de desarrollo urbano denominado Ciudades emergentes y sostenibles. Para ello, diseñó una plataforma que busca facilitar a las ciudades intermedias alcanzar mayores y mejores niveles de desarrollo en sus comunidades.

Los requisitos exigidos por el BID a las ciudades interesadas son: Tener una población entre 100.000 y 2 millones de habitantes, contar con información confiable, precisa y oportuna; la existencia de marcos de planeación y tener un gobierno estable y el liderazgo desde la propia oficina del Alcalde de la ciudad. 

Esa plataforma parte de la elaboración de un plan de acción, construido a través de ejercicios colectivos de planificación, que permitan un desarrollo urbano inteligente y sostenible. Los planes de acción "son producto de un diagnóstico de rápida evaluación y hacen frentes a sus retos  urbanos más importantes en materia de sostenibilidad. En ellos, se definen las intervenciones estratégicas a llevar a cabo en los principales sectores con el fin de mejorar la calidad de vida en la ciudad, empleando un enfoque interdisciplinario integrado a soluciones pragmáticas y sostenibles".

Esta metodología de desarrollo urbano se inició en 5 ciudades piloto: Puerto España en Trinidad y Tobago, Trujillo en Perú, Goianía en Brasil, Montevideo en Uruguay y Santa Ana en El Salvador. Hasta el momento, se ha replicado en: Mar del Plata en Argentina, Cochabamba en Bolivia, Managua en Nicaragua, Barranquilla en Colombia, Montego Bay en Jamaica, La Paz en México y Manizales, Bucaramanga, Pereira y Montería en Colombia; así como en ciudades de Ecuador, Paraguay, Haití y Guatemala.

En el año 2012, Cartagena de Indias solicitó de manera formal y oficial a la Financiera de Desarrollo Territorial FINDETER, socio del BID en este proyecto en Colombia, su inclusión en el programa de "Ciudades sostenibles y competitivas", nombre con el cual se identifica a esta plataforma de desarrollo en nuestro país. FINDETER examinó la solicitud y respondió positivamente.

La idea básica consiste en responder dos preguntas elementales: 1) ¿Qué necesita Cartagena de Indias para que en 20 años sea una ciudad sostenible en lo ambiental, social, fiscal y cultural?; 2) ¿Qué necesita Cartagena de Indias para que en 20 años junto con sus empresas sea una ciudad competitiva en los mercados nacional e internacional bajo un entorno globalizado?

Esas respuestas son dadas por los ciudadanos, empresarios, gobernantes; es decir, surgen de la colaboración, codecisión, cooperación, coparticipación y cogestión de distintas fuerzas y actores sociales. De allí se definen obras y políticas públicas que materializan con el apoyo financiero del BID y FINDETER.

Es decir, se pasa del estadio de las consultorías y estudios que adornan las bibliotecas o estantes de la Alcaldía, a proyectos concretos con presupuestos,  cronogramas y financiación ciertos. Surge, con esta metodología, una esperanza fundamentada, en un futuro esperanzador de desarrollo humano.

Desafortunadamente, unos meses más tarde, luego de una primera visita a Cartagena de Indias y a las Secretarías de Hacienda, Infraestructura y Planeación del Distrito Turístico y Cultural, el programa se detuvo abruptamente.

¡Oh sorpresa!, Cartagena no cumplía con el requisito de tener un gobierno estable y sólido. Y aún más, no existió la convicción ni el compromiso de los Alcaldes encargados por el Gobierno nacional ni del socio estratégico local, la Cámara de Comercio de Cartagena, para liderar esta maravillosa oportunidad de desarrollo y convertir en 20 años a Cartagena de Indias en una Ciudad inteligente.

En mi opinión, este es el mayor costo de la indefinición de la situación política de Cartagena y la incertidumbre que sobreviene a la falta de gobernabilidad y legitimidad. 




* Economista con especialización en Finanzas
y Legislación Financiera. Exalcalde encargado
y exsecretario General de Cartagena.


f.merlano@hotmail.com

Marzo de 2013

Ciudad inteligente
Por Felipe Merlano de la Ossa *



     OPINIÓN
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