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Debate sobre ética periodística
Verdad y objetividad, ¿meras mercancías?
Capítulo I
El debate viene dándose desde hace varios meses, por actores distintos y en diversos escenarios. Algunos lo circunscriben a un asunto de "bagres" y "tiburones". Otros van más allá y advierten que el tema es tan grave como el de ciertos jueces prevaricadores, que administran justicia dependiendo del tamaño del soborno. En el caso de éstos, la libertad, ese bien que para muchos no tiene precio, puede depender de que se cuente o no con una jugosa cuenta corriente. En el tema en cuestión los méritos reconocidos a un funcionario suelen ser proporcionales al 'sobre' o la cuña recibida. O más grave todavía, se advierte que, infortunadamente, la honra de una persona está ligada a la suma de dinero que un enemigo de la misma esté dispuesta a pagar.

En Cartagena, el asunto ha comenzado a debatirse en las facultades de comunicación social, e incluso en mesas de trabajo promovidas por algunos periodistas, al principio con timidez y a pesar de la oposición de varios contertulios ("entre bomberos no debemos pisarnos las mangueras", se atrevió a decir alguno de ellos), pero luego con mayor franqueza y un alto sentido de autocrítica.

Durante una jornada de reflexión promovida por la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, uno de los debates más candentes se dio alrededor de dicho tema. Para quienes participaron en el foro "AM. vs. FM." quedó claro que, a pesar de que la esencia del Periodismo es la Verdad, y que la Objetividad y la Imparcialidad son temas consustanciales a su ejercicio, en manos de ciertos periodistas (afortunadamente una minoría ya identificada) esas virtudes son conceptos que se revalúan con pasmosa facilidad si alguien está dispuesto a pagar para que ello ocurra. O dicho de otra forma: son mera mercancía que algunos mercenarios venden con desparpajo al mejor postor.

Cuñas que aprietan.

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO:
"La Voz del Sinchi", un singular relato sobre una extorsión periodística (en "Pantaleón y las Visitadoras", de Mario Vargas Llosa), que retrata de cuerpo entero varios casos locales.
El profesor, periodista y escritor Javier Darío Restrepo, durante un taller de Ética Periodística dirigido a estudiantes de comunicación y periodistas independientes de la ciudad. 
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Pero el tema pasó a ser de dominio público gracias a un comentario editorial publicado en El Universal el domingo 22 de mayo de 2005, el cual fue leído y analizado el mismo día en varios programas radiales de opinión.

Bajo el título "Cuñas que aprietan", el editorialista puso el dedo en la llaga sobre el caso de las pautas publicitarias en medios radiales y televisivos, el cual fue objeto de un extenso debate por miembros de la Red Caribe de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), un nutrido grupo de comunicadores costeños que intercambian con frecuencia, gracias a la magia de la Internet, conceptos sobre aspectos diversos del ejercicio del Periodismo.

De acuerdo con el articulista, "de todas las vertientes que surgen del mencionado tema, el que más parece preocupar  a  los participantes  en el debate es la incursión

de personas no calificadas que pueden pagar espacios con pautas obtenidas en entidades públicas y en la empresa privada. Y es aquí donde la ética se pierde de vista, porque la subsistencia y el arribismo pasan a ocupar los primeros planos".

"De otra parte, los miembros de la red han tocado el caso de ciudades como Cartagena, donde ciertos periodistas obtienen las mencionadas cuñas no asumiendo la dignidad y la altura que debe acompañar a todo trato comercial, sino la actitud de limosneros, lo que finalmente hace que tanto funcionarios públicos como empresarios vean en los periodistas a un grupo de pedigüeños a quienes les interesa todo, menos hacer de la verdad y la ética una sola religión".

Información o propaganda
El asunto planteado fue tratado magistralmente en la Red Caribe por el periodista y escritor Alberto Salcedo Ramos. De acuerdo con el destacado comunicador, "a finales de los años 80… se contaba la historia de un personaje que tenía una venta de fritos y guarapo en las afueras de Emisora Fuentes. El tipo les fiaba a todos los empleados de la emisora. Como nadie le pagaba, la deuda crecía y se iba volviendo cada día más impagable. Un día, el vendedor de fritos planteó una fórmula de arreglo: que lo dejaran hablar por los micrófonos en varios de los programas que allí se transmitían. A partir de ese momento, el hombre no volvió a vender fritos y guarapo sino que se volvió periodista. En menos de lo que canta un gallo ya tenía timbradas más de mil tarjetas de presentación, que repartía con simpática diligencia entre todo lo que se moviera a medio metro de distancia. Iba a todas las ruedas de prensa -en especial, a las que incluían comida-, manoseaba a los personajes, pedía favores, tenía una voz horrible y una escritura peor".

"Cuando sus apariciones en el micrófono ya le habían permitido recuperar la cartera morosa, los dueños de los programas le pidieron que se retirara, pero a esas alturas el buen hombre no estaba dispuesto a ceder. Así que empezó a financiarse con publicidad. Y, claro, como había quien le diera pauta -y como esa pauta era todo lo que necesitaba para que lo dejaran hablar por micrófono- siguió siendo periodista…"

Para Salcedo, "el trabajo de conseguir publicidad será muy respetable, pero no lo deben ejercer, a mi modo de ver, los propios periodistas, porque se corre el riego de que empiecen a moverse en una frontera borrosa en la que no se sabe hasta dónde llega el reportero y hasta dónde el agente publicitario. Así, el público no puede ver con claridad si lo que le están dado es información o propaganda".

Por su parte, para Víctor Herrera Michel, otro de los veteranos del oficio, "es muy clara la intervención de la pauta publicitaria en la manipulación de los medios de comunicación. Pero debemos ir más allá. Se trata de la intervención y concentración de los grupos económicos en los medios de comunicación".

Después de analizar de quiénes son los medios de comunicación de más influencia y cubrimiento del país, el periodista concluye en que el asunto es aún más complicado, ya que la pauta publicitaria no es el único elemento que incide en que los periodistas digan o no la verdad. "Es que la verdad es la que dicen los grupos económicos (los dueños de las empresas que generan la pauta publicitaria) a través de sus propios medios de comunicación…"

Según Herrera, "ni siquiera los periodistas independientes pueden decir la verdad porque cuando las dicen no los escuchan, porque no tienen sintonía, o porque cuando los escuchan los mandan a callar."


Vea próximos capítulos:
Capítulo 2. - "La Voz del Sinchi", un singular relato sobre una extorsión periodística (en "Pantaleón y las Visitadoras", de Mario Vargas Llosa), que retrata de cuerpo entero varios casos locales.
Capítulo 3. - ¿Deben los periodistas tomar partido de cara a unas elecciones? Qué piensan sobre el tema ciudadanos del común y reconocidos articulistas locales.
Capítulo 4. - ¿Cuántos empleados tiene y cuál es el presupuesto de la Oficina de Prensa de la Alcaldía? Un somero estudio de cómo se maneja la dependencia que tiene entre sus objetivos mostrar a la ciudadanía las acciones del Ejecutivo, pero que, de acuerdo con los resultados de una gran encuesta contratada por el proyecto Cartagena Cómo Vamos, ha sido un rotundo fracaso.  
Capítulo 5. - ¿Qué puede hacerse desde la Academia y los propios medios para corregir el rumbo y recuperar la credibilidad perdida? Comentarios y sugerencias de políticos, dirigentes cívicos, académicos y periodistas.
Capítulo 6. - Los casos de periodismo mercenario en Cartagena han sido tema de debate en diversos foros. Según el periodista boliviano Alfonso Gumucio, este tipo de individuos prolifera porque "los periodistas sin ética son una mercancía barata, que se compran y se venden fácilmente".
Capítulo 7. - El tema del periodismo al servicio de intereses particulares y en detrimento del interés común es tema de debate en todo tipo de escenarios. Qué puede hacerse desde la academia para combatir ese mal es lo que intentan responder algunos alumnos y docentes.
Capítulo 8. - Cómo es el fenómeno en otros países. Lo qué ocurre en Cartagena en época preelectoral. El caso de periodistas al servicio de causas políticas pagados por los gobernantes de turno.
Capítulo 9. - Los periodistas mercenarios en Cartagena. Cuánto gastan las dependencias de la Alcaldía en varios comunicadores que, como señala la sabiduría popular, "tienen una toalla mojada en la boca".
Capítulo 10. - Cuánto pagó en 2007 la Alcaldía, por supuestos servicios publicitarios, a varios periodistas cuya labor más visible fue la defensa ciega y apasionada de su desprendido contratante. El caso, que es  mostrado en varias universidades como ejemplo de violación a la ética periodística, ha sido puesto ya en conocimiento de los órganos de control.
Capítulo 11. - El tema de la pauta oficial sigue siendo objeto de debates en diversos escenarios. A qué se comprometieron el gobernador de Bolívar y la alcaldesa de Cartagena, en el denominado Pacto de Auditorías Visibles y Transparencia, en materia de campañas publicitarias.
Capítulo 12. - Desde la perspectiva de varios estudiantes de las facultades de comunicación social de las universidades de Cartagena, Tecnológica de Bolívar y Jorge Tadeo Lozano, un análisis del periodismo radial que se practica en Cartagena.
Capítulo 13. - De cómo el veterano periodista Pablo J. Caballero confiesa que él, todos los años, se rebusca postulando un funcionario como "personaje distinguido", y de las razones por las cuales presentó a su colega Hundelshauseen al abogado Santamaría.
Julio de 2005