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"No se puede ser buen periodista sin antes ser buena persona": Javier Darío Restrepo
Cuando el maestro Javier Darío Restrepo terminó le leer las listas de los hechos que, por un lado, les causan vergüenza y, por el otro, les producen orgullo a los periodistas, los veinticinco asistentes al Seminario - taller sobre Ética Periodística que se realizaba en el salón Cartagena de Indias del Hotel Caribe, la mayoría de ellos jóvenes recién egresados de los programas de Comunicación Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, tuvieron muy claro cuál es el comportamiento que siempre deben asumir durante el ejercicio de la profesión.

Pero cuando el veterano periodista, escritor y académico analizó los hechos en los cuales fundamenta su criterio de que "no se puede ser buen periodista sin antes ser buena persona", todos los participantes en el taller debieron reflexionar, además, en la conducta que siempre deben asumir en los distintos aspectos de sus vidas.

Porque Restrepo fue muy claro durante las ocho horas que duró el ejercicio académico, el cual fue auspiciado por la Alcaldía de Cartagena por intermedio de la Escuela de gobierno y Liderazgo: el periodista, y el periodismo, deben estar en todo momento al servicio de la sociedad en general y no de ningún interés privado en particular. El periodista, y el periodismo, deben corresponder siempre al interés del lector, oyente o televidente y no al de ningún grupo de poder, ni al de los dueños del medio de comunicación, ni siquiera al del propio comunicador, que por ello se verá enfrentado, toda la vida, a una serie de dilemas éticos que justamente serían analizados con atención y profundidad a lo largo del taller.

SOBRE LA PAUTA OFICIAL
De acuerdo con el connotado comunicador, quien dirige el consultorio de ética periodística de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, la dependencia de la pauta oficial por parte de algunos periodistas y la posibilidad de que los funcionarios estatales puedan disponer a su libre albedrío de los recursos para tales asignaciones, es uno de los problemas que conllevan mayores dificultades éticas durante el ejercicio de la profesión. Según Restrepo, para ser independiente de las fuentes, el periodista debe ser independiente en materia económica, aunque reconoció que una cosa es el 'deber ser' y otra distinta el 'ser', pero que, en todo caso, "siempre debemos esforzarnos por alcanzar la excelencia".

Con respecto a la regulación de la pauta oficial por parte de la Alcaldía de Cartagena, que permite que todos los periodistas, y no sólo los amigos del gobernante o los que se pongan al servicio de los intereses de este, puedan participar en la adjudicación de contratos para la emisión de cuñas publicitarias a través de un proceso equitativo y transparente coordinado por un comité, Restrepo manifestó que se trata de un avance muy importante, ya que se evita la manipulación que suele darse cuando el poder de decidir con quién contratar y con quien no recae en el mandatario de turno. 

CÓMO RECUPERAR LA INDEPENDENCIA DEL PERIODISTA
Al término del Seminario - taller, el maestro Javier Darío Restrepo le pidió a los asistentes analizar los casos planteados y, con base en ellos, proponer varias fórmulas para promover la independencia de los periodistas que trabajan con pauta oficial.

Uno de los grupos en los cuales dividió el auditorio señaló que para recuperar la independencia periodística es importante esforzarse por tener independencia económica, para lo cual debían mejorarse los aspectos gerenciales del medio de comunicación en el cual se labore con el fin de no depender de una sola fuente de financiación. Otros, por su parte, sugirieron el establecimiento de unas reglas de juego que eviten que se pueda adjudicar la pauta a dedo en todas las entidades estatales, y que por el contrario se adjudique teniendo en cuenta la calidad, el contenido, el nivel de audiencia y el horario del programa, entre otros elementos que suelen considerar las agencias de publicidad.

Todos los grupos propusieron la creación de un observatorio de medios, con el fin de que, desde la academia, se pueda estudiar con atención el problema y ejercer cierto tipo de control social, siempre en defensa de la ciudadanía y en la búsqueda de un periodismo de excelencia.