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Por estos días convulsionados proliferan líderes religiosos que se hacen llamar con títulos rimbombantes, buscando proyectar un aura de santidad mayor en cada paso que dan en sus respectivas iglesias o en espacios abiertos a masas hambrientas de milagros.

Está pasando de moda autodenominarse "pastor". Este calificativo parece que ya no mueve a la gente hacia la reverencia. Pastorsiempre ha sido aquel que guía a la gente a los principios de Dios, y los ha habibo buenos y malos.

Las historias que han comprometido a pastores con hechos que empañan la fe cristiana se convierten en el pan de cada día. En cuaquier lugar de la vasta geografía universal se escuchan casos de pastores fornicadores, estafadores, embaucadores, asesinos, lunáticos y demás... yalgunos se desplazan en aviones privados o viven en sustuosísimas mansiones.

En consecuencia, el lastre que pesa sobre este tipo de líderes ha suscitado un cambio de proyección. La imagen de aquel pastor bandido, que suele hurtar los diezmos de la grey o fabricar milagros como por arte de presdigitador, fue crucificada sin derecho a resucitación por razones de conveniencia.

Hoy aquellos se hacen llamar "apóstoles" o "profetas". Las propagandas a través de los medios de comunicación los muestra como líderes con una imagen remozada. Son otros, han cambiado de la noche a la mañana. Ahora como "apóstoles" o "profetas" son más espirituales, más santos. Son nuevas criaturas.

Los requisitos para ser apóstol eran categóricos. El apóstol debía ser comisionado directamente por Jesucristo en un encuentro real y tangible, mostrando señales distintivas que no revestían fraude ni fenómenos de espectacularidad farandulera o extravagante.Apóstolera aquel que abría iglesias y las dejaba funcionando para que la palabra de Dios fuese expandida.

En otra línea encontramos a los profetas que son aquellos que transmiten una enseñanza moral inspirada, un mandato, juicio divino o una declaración de algo que ha de venir. En otras palabras, profeta es aquel que lleva la voz de Dios a la gente, al pueblo.

¿Respetan estos conceptos los que hoy se hacen llamar "apóstoles" o "profetas"? ¿Cuántos realmente son apóstoles o profetas? No dudo de las calidades de algunos líderes que moral y espiritualmente caminan por las sendas más cercanas a la santidad. Pero los hechos hablan por sí solos. Son más lo que han optado por el cambio de título buscando otros propósitos non sanctus.

Pero también algunos siguen siendo solo pastores, que trabajan arduo en iglesias pequeñas y en ambientes humildes. A estos prefiero y no a aquellos que asumen posturas autoimpuestas y que usan los títulos de "apóstoles" o "profetas" para hurgar en la mente y bolsillos del manso pueblo de Dios.

dacaspe@gmail.com




* Periodista
Sigamos cavilando
"Apóstoles" y "profetas"
Por Daniel Castro Peñaloza *

     OPINIÓN