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Tribuna Libre
Diez años después
Por Carlos Ardila González

Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Esta frase, atribuida por unos a Winston Churchill, por otros a Karl Marx, por otros tantos a Jorge de Santayana y seguramente por alguien más a otro estadista, filósofo o historiador de cualquier país del mundo, invita a reflexionar sobre la necesidad de que los sucesos que en cualquier momento haya padecido una nación, departamento o ciudad sean conocidos, y recordados, por todos sus habitantes. Y principalmente por sus dirigentes.

En Cartagena, que a través de su historia ha tolerado los ataques de piratas y corsarios de la más variada naturaleza, pareciera que la sabiduría que encierra dicha frase no fuese atendida. Y para varios analistas, un ejemplo de ello fue la retoma del poder por parte de Nicolás Curi, luego de su estruendosa caída en 1999, tras las investigaciones adelantadas por la Contraloría General de la República a los hechos denunciados por la ciudadanía el 30 de abril de ese mismo año.

Diez años después de aquellos sucesos, se impone reflexionar no sólo sobre las consecuencias en materia fiscal, disciplinaria y penal de las denuncias instauradas por unos  ciudadanos durante una audiencia pública realizada en el Centro de Convenciones, sino,  además, en los hechos políticos y sociales que se desprendieron de tales acontecimientos.

La historia dirá que la mayoría de los procesos abiertos por la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía fueron archivados, prescritos o fallados a favor de los denunciados. Que varios de los denunciantes, entre ellos algunos periodistas, cambiaron de bando y terminaron convertidos en defensores de oficio ¡quién lo creyera! de los funcionarios sindicados. Y que aunque Curi renunció a su cargo en medio de un mayúsculo escándalo, retomó el poder años después por voluntad popular.

Pero también debe decir que por uno de los casos investigados, celebración de contratos sin el lleno de los requisitos legales, Curi fue finalmente condenado. Que tras la audiencia, el ejercicio del control social se fortaleció y hoy es una potente herramienta de participación ciudadana, aunque tenga en la actualidad alarmantes desvíos. Que cuando el veterano político aspiró por tercera vez se produjo una enérgica reacción en su contra, traducida principalmente en una votación en blanco sin precedentes. Y que, en las pasadas elecciones, cuando se enfrentaron por la Alcaldía Juan Carlos Gossaín, candidato de Curi y sus aliados políticos, y Judith Pinedo, vocera de los más acérrimos críticos de aquellos, ésta obtuvo la victoria por una amplísima diferencia. 

Quienes conocemos, por haber sido testigos de excepción, lo que sucedió aquel abril de 1999 y en los meses posteriores, deberíamos contribuir a que se analice, para actuar en consecuencia, si diez años después de la caída del entonces alcalde los ciudadanos somos apáticos ante lo que sucede en el sector oficial o si, por el contrario, cada día tenemos mayor interés en los asuntos públicos.

Ello es un compromiso de quienes no sólo creemos que los ciudadanos debemos conocer y recordar nuestra historia, para no vernos condenados a repetirla, sino que tenemos el deber de aportar nuestro modesto grano de arena para evitar que ello ocurra. 



cardilared@hotmail.com

Abril de 2010
     OPINIÓN
  * Director de Metro.com