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Tribuna Libre
Los retos inmediatos del alcalde
Por Carlos Ardila González *

El alcalde de Cartagena, ya sea Campo Elías Terán si recupera su salud, como todo el mundo desea; o el actual, Bruce Mac Master, mientras dure su encargo; o el que sea designado de la terna de la Alianza Social Independiente; o el que sea elegido para lo que resta del actual cuatrienio, si es que hay elecciones, tiene varios retos gigantescos por vencer. Por lo pronto, hay varias acciones inmediatas que debe acometer.

Se sabe que en Edurbe ha pasado de todo. De hecho, ya lo reconocen tirios y troyanos. Lo pusieron en conocimiento de la Fiscalía, en su momento, un dirigente gremial, un periodista y tres veedores. Uno de los denunciantes, conocido por la forma descarnada con que describe los hechos, se atrevió asegurar que a la empresa la habían convertido en una máquina para delinquir. Uno de los últimos gerentes de Edurbe, el exalcalde encargado Óscar Brieva, constató que lo denunciado es totalmente cierto. Para sorpresa de muchos, llegó y encontró en cuatro días lo que ninguno de los anteriores halló en varios años. Pero ni el actual gerente, ni el alcalde Mac Master, han removido a un solo funcionario de los que necesariamente tuvieron responsabilidad, por acción u omisión, en las irregularidades cometidas. Ni siquiera han cumplido -tampoco lo hizo Brieva - con el deber de instaurar las correspondientes denuncias (Leer Concejo aplaza debate a EDURBE, pero informe del nuevo gerente sería presentado ante la sociedad civil).

Algo similar puede decirse de lo sucedido en Corvivienda. También ha habido denuncias de todo tipo. Un debate de control político en el Senado permitió que el país conociera lo que ya era vox populi en Cartagena. El gerente anterior, William Amín, también como Brieva, encontró en pocos días lo que sus antecesores, por ingenuidad, complicidad o razones del corazón, pasaron por alto. Hoy, la noticia es que una de las empresas más cuestionadas: Coingsar, sobre la cual se tienen serios indicios de su participación en el desangre al cual sometieron a la entidad, logró que un juez embargara, hasta $1.068 millones, los recursos que el Distrito debe girar para su sostenimiento. Y como en el caso de Edurbe, ni la actual gerente, ni el alcalde encargado, han removido a un solo funcionario de los que tuvieron responsabilidad, por acción u omisión, en las irregularidades detectadas. Tampoco lo hicieron los anteriores gerentes. Una funcionaria, cuyo nombre salió a relucir en el debate en el Congreso y aparece repetidas veces en las denuncias instauradas, sigue manejando, según se asegura, algunos hilos de la administración del ente distrital. Para destacar, sin duda, que el gerente anterior, William Amín, se haya atrevido a instaurar las respectivas denuncias (Leer "Es mejor que Corvivienda sea liquidada ya que no cumple su objeto misional": Amín)

Sobre el proceso de selección de los curadores urbanos de Cartagena también ha habido todo tipo de ruidos, y no necesariamente causados por los tristemente célebres 'veedores' que suelen, en este tipo de situaciones, hablar -en contra o a favor, pero en todo caso hablar - en cuanto noticiero o programa radial se los permiten. Extrañamente, en este caso han hecho mutis por el foro. Los ruidos que aún resuenan de este 'concurso de méritos', el cual adelanta la Universidad de San Buenaventura en cumplimiento de un contrato suscrito con la Secretaría de Planeación distrital, son producidos por una incontrovertible violación al Decreto 1469 de 2010 que rige la materia (Leer Concurso para seleccionar a curadores urbanos, ¿verdaderamente de méritos?). El hecho es que el control sobre el proceso lo asumió nuevamente el alcalde (lo tenía el secretario de Planeación, pero éste, Luís Cano, se declaró impedido por amistad manifiesta con uno de los concursantes); y que los términos para resolver los recursos interpuestos por dos de los concursantes vencieron el pasado 9 de octubre, un día después de posesionado Mac Master, con lo cual el funcionario podría verse incurso en un proceso disciplinario. La Administración Pública no tiene solución de continuidad. Además, al mandatario, como a su antecesor, el supervisor del proceso, Ramón Pérez, le advirtió del hecho. 

Con relación a los cuestionados otrosíes a los contratos con las también cuestionadas empresas que prestan el servicio de aseo en Cartagena (¿pero es que en Cartagena hay empresas que prestan ese servicio?, se habrá preguntado más de un turista); al proceso licitatorio para la prestación de los servicios de vigilancia las escuelas oficiales del Distrito (cuando ya se conocían los nombres de los oferentes, se cambiaron las reglas de juego para favorecer a la empresa que -claro está - terminó ganándose el jugoso contrato - Leer Denuncia de Jaime Granados prende alarmas en el Distrito - ); a la licitación para la prestación de los servicios de aseo las escuelas oficiales (a pesar de todas las advertencias, se suscribió con un individuo que no solo está inhabilitado para prestar servicios al Estado, sino que ha sido condenado, en reiteradas oportunidades, por la comisión de graves delitos, y quien suscribió el contrato por parte del Distrito lo sabía -Leer Representante de empresa ganadora se encuentra inhabilitado para contratar -); en fin, la pregunta que surge es, como en los casos anteriores: ¿por qué varios de los funcionarios continúan al frente de sus cargos? (Leer -además - Ías de Cartagena investigan supuestas irregularidades en contratos de Vigilancia y Aseo a escuelas oficiales)

Con el inicio del Control Excepcional que realizará la Contraloría General de la República renace la esperanza de que se haga justicia en este y otros casos, algunos de los cuales se dieron en estos nueve meses de gobierno; y otros, como los de Edurbe y Corvivienda, vienen del gobierno anterior y continuaron -campantes - durante éste.

Y si, por cualquier circunstancia, el alcalde encargado decidió no seguir limpiando la casa, con lo cual se truncó la posibilidad de continuar recuperando la confianza perdida, que sea este ejercicio -el del Control Excepcional - el que propicie volver a retomar el rumbo inicial. Y no hay que realizar mayores esfuerzos: basta con que se actue con mano firme, absoluto apego a la Ley y un decidido rechazo a las presiones que, por lo que ha podido saberse, ya comenzaron a ejercerse. 

Con respecto a las investigaciones que -de manera paralela - comenzó a realizar la Procuraduría a unos de estos y otros casos, debemos decir con absoluta sinceridad: no tenemos mayores expectativas. Hay razones, demasiadas razones, para desconfiar de una entidad cuyo jefe máximo, por todo lo que puede apreciarse, está dedicado a promover su reelección, y varios de los funcionarios involucrados en los hechos que se investigan son miembros consentidos de uno de los partidos políticos en los cuales basa sus aspiraciones.  



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  * Director de Metro.com
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