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A pesar de existir una amplia normatividad legal que clara y expresamente obliga a propender por la defensa, protección y prevención del maltrato a los animales domésticos y la protección de derechos colectivos relacionados con la seguridad y salubridad pública, su ejecución en la ciudad de Cartagena ha venido siendo transgredida por la propia Alcaldía de este distrito, exponiendo no solo a peligros la salud de los animales sino también la conservación de las especies animales, el equilibro ecológico así como la seguridad y salubridad pública y el goce de un ambiente sano.

La responsabilidad de prevenir el maltrato a los animales en la ciudad de Cartagena recae en su Junta Defensora de Animales, organismo legalmente constituido mediante el Decreto 0498 expedido en concordancia con la Ley 5ª de 1972 y el Estatuto Protector de los Animales.

La desprotección y el maltrato a los animales es manifiesto a la vista de las autoridades, por las calles de la ciudad se observa la deambulación de famélicos y enfermos equinos, así como también la de perros, gatos, cerdos, aún, hasta bovinos ( vacas) que sin propietarios o sin "hogar" no solamente exponen sus vidas sino la de todos los ciudadanos a peligros de agresión, accidentes vehiculares y al contagio de enfermedades que le transmiten a los humanos, muchas de ellas, incurables.

Pero a pesar  que a la Junta Defensora de Animales del Distrito de Cartagena le ha correspondido la labor de propender por la creación de sentimientos de protección y respeto a los animales por medio de eventos de carácter educativos, estos no se han realizado con la vehemencia que reflejen el alcance de logros significativos.

La alcaldía de Cartagena ha sido negligente en la asignación de recursos financieros dentro de su presupuesto anual de rentas, gastos e inversiones para permitirle operatividad a su Junta Defensora de Animales, así como también lo ha sido con el otorgamiento, concesión y dotación de un local para el funcionamiento de la misma y la construcción de un merecido albergue o "coso" distrital para el alojamiento y cuidado a los animales que se capturen enfermos, deambulantes y sin propietarios en las calles de la ciudad.

Todo lo anterior conlleva a que el derecho a la salud, la salubridad pública y a la seguridad que tenemos los cartageneros estén en constante riesgo.

En los diversos barrios de la ciudad, los burros, caballos y mulos abandonados y deambulantes, con mucha frecuencia, son utilizados para ejercicios de prácticas de tiro al blanco y adiestramiento en el uso de armas blancas, llevándolos, muchas veces hasta mutilaciones de órganos y apéndices.

A parte de la negligencia de la administración distrital para proveer en beneficio de la defensa de los animales, tambien es necesario referenciar la falta de amor ciudadano por los animales, el desconocimiento de las normas legales que existen para protegerlos, la falta de acciones de la Junta Defensora de Animales tendientes a estimular los sentimientos de protección y amor por los animales.



almodel2008@hotmail.com

* Médico Veterinario y Zootecnista. Exinstructor del SENA y exdirector de la UMATA de Cartagena.
La desprotección de los animales
Por Álvaro Morales De León *

     OPINIÓN