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Solo un desmedido apego al poder, equiparable al que perpetuaba al patriarca en el suyo, puede explicar que un mandatario cuya prioridad debería ser cuidar al máximo su salud y disfrutar de los -desafortunadamente para él- últimos momentos de vida que le quedan, insista en regresar al ejercicio de una actividad donde inevitablemente enfrentará situaciones complejas, ante las necesidades de una ciudad sumida en la pobreza, el caos y, además, los 'otros' compromisos usuales en nuestro trasegar político.

Estamos acostumbrados, no solo en nuestra ciudad sino en el país entero, a ver políticos que se atornillan a sus cargos, increíblemente de 'elección popular', pero no deja de asombrarnos cómo el alcalde Terán, quien de oficio no es político y llegó al poder en gran parte por su popularidad entre los cartageneros más pobres y seguramente con otras 'colaboraciones' que se evidenciaron desde el tiempo de su mandato, insista -en una actitud realmente egoísta y nociva tanto para él como para la ciudad- en regresar a una Alcaldía que recibió y también dejó en un enorme caos.

Llama profundamente la atención la anuencia de su familia para que continúe en la Alcaldía, y esto no es un comentario de esquina, pues su hijo ha dicho a los medios de comunicación que Campo está listo para regresar. ¿En qué podemos pensar entonces?: ¿soberbia?; ¿cumplimiento de compromisos de campaña?; ¿ambición?. Como profesional de la Salud, tengo la absoluta certeza que dentro de las recomendaciones de los médicos tratantes está la tranquilidad, el reposo y el disfrute al lado de sus familiares y amigos, para hacer menos penosa su enfermedad y los efectos secundarios de la medicación que recibe. Me niego a pensar en una versión criolla de la familia Borgia.

Desde el punto de vista médico está claramente establecido que un porcentaje importante de pacientes con cáncer, sometidos a quimio y radioterapia, presentan problemas de ajuste psicológico como depresión, ansiedad y trastornos de adaptación social y laboral. Una cosa es que los médicos certifiquen capacidad física para regresar a sus actividades, y otra son  las condiciones psicológicas actuales y las previsibles luego de reintegrarse a la actividad laboral.

Si bien, como seres humanos sin ninguna inmunidad a situaciones penosas como la del alcalde Terán, deseamos que la situación de salud del mandatario mejore para que a su vez mejore su calidad de vida, también debemos pensar que, con su retorno, en modo alguno mejorará la gobernabilidad y mucho menos lograremos el desprendimiento de "La Tenaza", tan peligrosa como la playa del mismo nombre.

Lo más decente que puede hacer el  convaleciente alcalde es renunciar y permitir unas nuevas elecciones, en la que los cartageneros nativos y adoptados decidamos si queremos seguir siendo los idiotas útiles de casi siempre -cosa bastante probable- o buscamos opciones que permitan empezar a edificar  una ciudad más justa e incluyente, cosa que no se logra de la noche a la mañana pero, si no iniciamos el proceso, continuaremos con la gestación de un violento estallido social que a ratos puede olerse en el ambiente.

"Si yo te necesito a ti para llenar mis vacíos, pobre de ti y de mí, porque te voy a atrapar en la prisión de mi vacío (…)" Anónimo.



wilmarpolo01@hotmail.com
Febrero de 2013




* Médico y Politólogo
Apego al poder
Por Wilmar Polo Vega *




     OPINIÓN