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La calle 70 del barrio Crespo posiblemente no sea una de las más congestionadas de Cartagena, pero nadie podrá negar que sí es una de más más sensibles: basta que cualquier  vehículo se detenga en ella más tiempo del normal para que se arme un verdadero caos. La razón: no sólo es una de más más angostas -posee solamente dos carriles, uno en cada sentido- sino que quienes la transitan van casi todos de prisa, ya que es la única carretera de entrada y salida del aeropuerto internacio-
nal Rafael Núñez,  e  igualmente  la  única
que empalma con la Vía al Mar, por donde transita la mayoría de las personas que van o vienen de Barranquilla, del corregimiento de La Boquilla y de los restantes balnearios de la zona norte de la ciudad.   

A pesar de ello, sin embargo, a lo largo de dicha calle, sobre todo entre las carreras 2ª y 3ª, ante la mirada inmutable de las autoridades, un número cada vez más creciente de taxis, busetas y vans se estacionan sobre los andenes y aceras para recoger pasajeros hacia Barranquilla y Santa Marta, impidiendo el libre tránsito de los peatones que son obligados a transitar por la vía con todo el peligro que ello encierra. Se trata de automotores que no tienen licencia para prestar ese servicio intermunicipal de transporte colectivo, según lo reconocen en la propia secretaría distrital de Planeación, para cuyos funcionarios el Plan de Ordenamiento Territorial - POT, en lo que tiene que ver con los usos y prohibiciones de ese tipo de vías, "determina con claridad que ese servicio no está permitido". Además, parquearse sobre los andenes y las aceras está prohibido por todas las normas de tránsito.
La revista METRO pudo establecer que uno de los servicios que prestan dichos vehículos, el denominado 'puerta a puerta', es mirado con buenos ojos por los usuarios, e incluso lo califican de necesario, ya que la terminal de transporte de Cartagena está localizada muy distante de Crespo y es incómodo y hasta ilógico viajar hasta allí, teniendo en cuenta la cercanía con la Vía al Mar. Sin embargo, el hecho es que las empresas que  han montado sus puntos de atención a lo largo de la calle (antes los vehículos eran despachados de manera mucho más informal: desde la propia acera) tienen únicamente licencia para prestar servicio de tours turísticos o empresariales, llamados también servicios especiales, pero están autorizados a trasladar pasajeros puerta a puerta.

De acuerdo con el Comisario José Mendoza Espinel, Jefe del Grupo de Seguridad Vial de la Policía de Carreteras de Bolívar, es claro que esos servicios violan flagrantemente la Ley de tránsito, a lo que se suma el peligro que encierra la ocupación de las aceras, lo cual es un problema que no se puede desconocer, pero advirtió que la implementación de medidas para acabarlo tiene que ser concertada con las autoridades del tránsito local, con quienes ya se han adelantado varias reuniones.

Por su parte, para Edgar González, vecino del barrio Crespo y miembro de la corporación Cartagena Visible, "la problemática tiene varias aristas que deben ser consideradas por aparte. Por un lado, está la ilegalidad del servicio que se presta, sobre lo cual las autoridades tienen que tomar acciones; por otro lado está el hecho de que decenas de vehículos obstaculicen los andenes, incrementando el caos vehicular y ocasionando un serio peligro para los transeúntes; y además está el hecho de que el servicio es considerado aceptable por los usuarios, lo que lleva a pensar que la solución debe ser concertada y se tenga en cuenta el nuevo modelo de transporte consignado en un reciente documento CONPES".

Para González, lo ideal es que se eliminen las terminales satélites piratas y se reúnan en una sola que cumpla totalmente la ley, para lo cual debe buscarse un sitio adecuado que no ocasione los traumas que actualmente se presentan. "La norma contempla que cuando las ciudades son extensas o cuando su topografía obligue a ello, se instalen terminales para pasajeros en varios puntos de la ciudad." Según el dirigente cívico, la Alcaldía debe hacer  uso de sus facultades para obligar a que la Terminal de Transporte invierta en la compra de unos terrenos y monte una especie de sucursal, en un área donde no se perjudique a los vecinos, "teniendo en cuenta además que el Distrito tiene acciones en dicha empresa y, en consecuencia, es socio de ella."

Las terminales satélites,
¿una ilegalidad permisible?

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