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Un enfrentamiento como el descrito en el título de esta columna podría resultar absurdo e incluso ilógico para filósofos de la talla de Platón y Aristóteles; a lo sumo, estos pensadores en sus análisis incorporaban el mal ejercicio de la política, el que líderes individualmente considerados, corrompidos por el poder, degeneraran su ejercicio repercutiendo en perjuicio de la sociedad que dirigen, pero el que en una democracia, la política como actividad y el pueblo soberano, fuente originaria de su autoridad, resultaren en un momento dado enemigos acérrimos, en el que uno se proponga imponerse al otro, resulta ser una situación digna de macondo.

Para los filósofos citados, la ciudad o la polis son anteriores al individuo (sociabilidad natural) y el fin de estas organizaciones es garantizar el bienestar de los hombres, incluso moral e intelectualmente, todo ello bajo el supuesto de que el individuo es incapaz de bastarse por sí mismo estando solo. Lo anterior nos conduce a la forzosa conclusión de que la política no puede estar conducida hacia una meta distinta que no sea el beneficio del pueblo. 

Nuestro corralito de piedra, señoras y señores, es -pues - capaz de romper con la lógica aristotélica, algo pocas veces visto en la historia de la humanidad. Aquí, queridos lectores, existen dos bandos: uno integrado por un ínfimo grupo de ciudadanos que se hacen llamar 'líderes populares', y otro que, aunque semánticamente suene gracioso por lo absurdo, está constituido por el pueblo. Aquí en Cartagena el individuo sí es capaz de bastarse por si solo, si no fuera así, si nuestra supervivencia dependiera de quienes dirigen la ciudad, sencillamente no existiéramos;, quizás ese sea el origen de nuestros problemas, esa carrera individual a muerte, solos, abandonados por el estado, es lo que hace que muchos vean la corrupción como algo "inherente a la naturaleza humana", frase acuñada por el gran filosofo contemporáneo Miguel Nule, quien, a diferencia de Platón o Aristóteles, si que entiende la polis actual.

Están pretendiendo que Cartagena se suicide; una ciudad así está condenada al fracaso y en medida alguna podemos hoy achacar ingenuamente esa responsabilidad a 'La Gata', los García, etc. El ser humano es un animal de costumbre y aquí, en mi querida ciudad, hemos acostumbrado a esos y muchos más personajes a que se practique de forma corrupta la política desde que reiteradamente dicha estrategia se le ha permitido funcionar. A diferencia de Campo Elías, ningún alcalde ha surgido del pueblo; aquí, a escasas semanas de realizarse una elección, es que se les presenta a los cartageneros quienes aspiran a ascender al primer cargo del Distrito: "hola mucho gusto, mi nombre es XX, no me conocen, no he hecho nada, pero seré su próximo alcalde"

Al margen del lamentable espectáculo de candidatos y avales que vemos hoy en Cartagena, vislumbro en esta jornada electoral una oportunidad única en la historia de esta ciudad. Antecedidos de una votación sin precedentes hace apenas dos años, jornada que se caracterizó en su gran mayoría por el voto de opinión, es el momento de hacer sentir a aquellas personas que históricamente han propiciado mantenernos en el círculo vicioso de los mismos con las mismas, y otros que, independientes ayer y supra dependientes hoy, pretenden arrastrarnos a ese tenebroso pero ya conocido oscuro camino; que esa masa de gente que acudió en el 2011 a las urnas no es susceptible de ser manipulada -tal vez antes, pero ya no - ya sabe que es lo que quiere y a dónde va.

He escuchado en múltiples ocasiones lo que considero una gran verdad de boca de Campo Elías Jr., este joven abogado y periodista deportivo en quienes muchos observan reflejado el carisma de su padre: no ve a esos 162.000 ciudadanos que votaron a favor de Campo representados en ningún candidato, realidad maciza como roca, así el hombre de la corbata pretenda tergiversarla. Siendo esa la situación actual, de una u otra forma debería verse reflejada en los próximos comicios.

Amanecerá y veremos; ojala en verdad hayamos aprendido algo y ello lo dejemos depositado en las urnas.    



* Abogado.
Especialista en Derecho Penal y Criminalogía
y en Derecho Administrativo.


anthonysampayo@hotmail.com


Mayo de 2013
Política vs. Pueblo
Por Anthony Sampayo Molina *

     OPINIÓN
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