Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

::.Síganos también  en--.>
Aprovechen, Cartagena está en venta, pregunte por lo que no vea, le tenemos: playas y otros espacios públicos, permisos, contratos, concesiones; nuestros productos son variados, diga no mas que necesita que aquí, previo cuadre de las ya reglamentadas coimas, se lo conseguimos. Esta heroica ciudad aún es susceptible de ser exprimida, usted no se preocupe que aquí el cliente siempre tiene la razón, ese pequeño estorbo al que llaman pueblo en nada afecta nuestro primario interés de satisfacer las necesidades de nuestros compradores.

Esta resulta ser hoy en día, lamentablemente, nuestra realidad. Cartagena está siendo vendida por pedacitos; aquí, como los toros en corraleja, se va para adelante llévese a quien se lleve, de frente y sin el más mínimo asomo de recato; el día de mañana, ante cualquier entrevista, simplemente se dicen las mismas tres bobadas que siempre se dicen y que todo el mundo sabe que son mentiras y listo, problema resuelto.

Si de verdad contáramos con unos órganos de control y un aparato jurisdiccional eficiente, estos en Cartagena podrían darse un festín. Hace algún tiempo el trabajo de las veedurías resultaba algo más complejo, ahora simplemente la dificultad está en averiguar la convocatoria para la celebración de un contrato y a los dos minutos las irregularidades le estallan en la cara al veedor, se echa de menos aquella preocupación por la ciudad que determinó al Sr. Procurador y a la Sra. Contralora a trasladarse, personalmente, a este corralito de piedra, para examinar de primera mano las actuaciones distritales. Ahora cuando los cartageneros vemos cómo se le saca, de forma descarada, hasta la última gota a la ciudad, parece que estamos solos. Qué lamentable panorama.

Ojalá que al mejor estilo de Sodoma y Gomorra, cuando acabamos de salir de la Semana Santa, no nos pongan a encontrar 50 justos en la administración, ni 10, mejor que ni 5; de ser así, es mejor que tengamos listo nuestro tiquete para no estar presente cuando llegue la lluvia de fuego y azufre, aunque, ante el lamentable panorama en que vivimos, no tiene nada de raro que la destrucción sea adjudicada previamente por contratación directa.

El mensaje que se envía desde la administración es contundente, para la muestra un botón: un valiente edil en defensa de la comunidad del barrio Crespo, envió a la administración en forma de derecho de petición, documentos en que consignaba la preocupación de la comunidad ante la proliferación de vallas publicitarias en este sector de la ciudad. En los mismos se hizo referencia a un lamentable hecho que tuvo lugar cuando una de estas gigantescas construcciones cayó sobre una vivienda, la cual hoy en día continua completamente destruida. A esta queja se sumaron las voces del comité cívico de Crespo, la Asociación de vecinos de Crespo, ex alcaldes, abogados, ambientalistas y en general toda la comunidad. Increíblemente, estas quejas no solo fueron ignoradas en una trasgresión flagrante a las normas que regulan el derecho de petición, sino que, sumado a ello, se autorizó la construcción de otra mole publicitaria, esta vez de concreto y en la mitad de la avenida Santander, en el separador de los cuatro carriles. Es decir, ya no solo está en riesgo una familia, como en el caso citado previamente, ahora se colocó en situación de peligro a peatones, conductores, vehículos, movilidad etc. Pero no importa, estamos en venta y el cliente siempre tiene la razón.   

Aunque preocupante y frustrante, muchos pensadores consideran que es cuando una sociedad toca fondo cuando comienza a despertar. Así como en una columna previa agradecí al ex alcalde Curi por indirectamente iniciar en la comunidad un movimiento de rechazo a la politiquería local, sé que agradeceré al Sr. Otero y a su comitiva por llevarnos a tal grado de indignación, capaz solo de reforzar la consigna de eliminar democráticamente del panorama político a aquellas personas que, determinados por intereses mezquinos, han perpetuado la miseria y el estancamiento de esta hermosa ciudad. 



* Abogado.
Especialista en Derecho Penal y Criminalogía
y en Derecho Administrativo.

anthonysampayo@hotmail.com

Abril de 2013
¿Quién da más?
Por Anthony Sampayo Molina *

     OPINIÓN
Otras columnas del mismo autor