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Hace algún tiempo tuve la oportunidad de plantear, en una columna a través de este mismo portal, mi particular visión sobre la evolución política de la ciudad analizada al margen de candidatos y enfocada principalmente en la reacción ciudadana concretizada al momento de depositar su voto. (Leer columna)

En aquella oportunidad me permití hacer un recuento de los distintos escenarios que antecedieron la llegada al poder de los diferentes alcaldes locales, desde la tercera candidatura de Nicolás Curi para el año 2005, destaqué cómo en cada una de las jornadas electorales hacía presencia constante un sentimiento de rechazo, inspirado en la manipulación que durante años fue objeto el pueblo de Cartagena con el único propósito de acrecentar las riquezas de unos pocos a costa de la multiplicación de la pobreza y el estancamiento como ciudad.

Yo sí tengo algo que agradecer al ex alcalde Curi: él y su descarada aspiración de llegar al Palacio de la Aduana por tercera ocasión fueron el detonante para que emergiera de las entrañas de la ciudad una personalidad rebelde, con el único afán de propiciar un cambio en las políticas públicas, echando mano de las limitadas herramientas que la precaria democracia local les ofrecía.

Hoy en día ratifico mi posición y puedo percibir que, independientemente de los innegables perjuicios que genera la inestabilidad política por la que actualmente atraviesa Cartagena, esta misma coyuntura se convierte en un elemento que mantiene vigente y especialmente activa esa conciencia y curiosidad política en el elector local.

Hace unos días sostuve una muy interesante reunión con una destacada periodista de la ciudad, Martha Amor Olaya, en la cual debatimos sobre los distintos problemas políticos por los cuales atraviesa Cartagena y el papel que los jóvenes y las nuevas generaciones podemos jugar proactivamente en beneficio colectivo. Coincidimos en el rechazo por la forma en que Campo Elías fue separado del cargo y que, independientemente de la simpatía o no que nuestro primer alcalde afrodescendiente nos genere, se hace necesaria la conformación de un grupo organizado, especialmente jóvenes, cuyo únicos intereses sean la salvaguarda del interés público, el planteamiento de propuestas en pro del desarrollo político de la ciudad y, sobre todo, la evolución política de Cartagena, fundamentalmente a través de análisis serios y objetivos de las distintas situaciones en procura de adquirir una mayor madurez política.

No se trata de un grupo político; la idea es la conformación de una comunidad políticamente curiosa que, a través del debate, genere propuestas serias y al mismo tiempo ejerza un control, a través de la generación de opinión, en el ejercicio del poder político.

Cartagena está evolucionando al margen de la coyuntura; la vida es un sinfín de aciertos y errores, incontrolables muchos y necesarios otros, y lo que realmente importa no es la victoria o la derrota en sí sino la libertad y madurez con la que se asumió el riesgo. El interés que los temas políticos locales generan en la comunidad, la depuración de las veedurías ciudadanas y el consecuente fortalecimiento del control social, e incluso el crecimiento e importancia que sitios como Metro.com han cobrado a nivel nacional, es prueba de ello.

Ojala sean muchos los que acudan a esta desinteresada convocatoria. La conformación de la misma se constituye en una forma activa de participación política en tiempos donde muchos sienten limitado el papel que en realidad  quisieran jugar en la dinámica democrática de la ciudad.       





* Abogado.
Especialista en Derecho Penal y Criminalogía
y en Derecho Administrativo.

anthonysampayo@hotmail.com

Febrero de 2013
La reacción cartagenera
Por Anthony Sampayo Molina *

     OPINIÓN
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