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        CARTAGENA
El macroproyecto de Mattos en El Papayal
¿Por qué hacer tanto lobby si todo es conveniente y legal?
El arquitecto y constructor William Amín Jattin no daba crédito a lo que oía. Según el expositor, se trataba de un megaproyecto que integraba un hotel cinco estrellas con 252 habitaciones, un moderno conjunto habitacional con 200 amplios apartamentos, un multicentro de talla internacional, todo con más de 170.000 metros cuadrados de construcción, y un puente que uniría el complejo urbanístico, localizado en el sector El Papayal, a un lado de Chambacú, con el barrio El Cabrero de Cartagena. El solo centro comercial "tendrá 35.000 metros cuadrados de área de ventas y contará con 250 locales comerciales y 900 parqueaderos", dijo -orgulloso - extendiendo los brazos e inclinándose levemente hacia adelante, como haciendo una venia, el empresario Carlos Mattos.

El presidente de la Hyundai hablaba con mucha propiedad a sus invitados: un grupo de periodistas de distintos medios del país, entre ellos El Universal y El Heraldo, unos muy formales empleados de su grupo, y varias otras personas llegadas de Cartagena, la mayoría de los cuales, fascinadas, escuchaban al exitoso empresario asegurar que las obras comenzarán a finales de ese año -2010 - o a comienzos del siguiente -2011 - "y terminarán en diciembre del 2012".

En un rápido recuento, Mattos informó que había escogido al conocido constructor Pedro Gómez para que realizara el diseño y vinculara al proyecto a otros empresarios colombianos, y narró la forma cómo había logrado convencer a los propietarios del Grupo Poma para que, además de inversionistas en el multicentro, fueran los operadores del hotel. "Ya todo está definido", recalcó Mattos; "ya contamos con el visto bueno de la Alcaldía y ya todo está socializado con el Concejo de Cartagena", enfatizó.

Amín Jattin, quien además de arquitecto y constructor era -a la sazón - concejal de Cartagena, siguió oyendo a Mattos, atento, muy atento, sin poder creer lo que escuchaba. Por su triple condición de arquitecto, constructor y concejal, tenía claro que en el sector que se mencionaba no era posible construir unas obras de la naturaleza expuesta, ya que las normas urbanísticas vigentes determinan con claridad cuáles son los índices de construcción autorizados. Por lo que sabía, el área del lote de los Mattos no daba para tanto. Y eso, justamente, fue lo que le dijo que al inversionista al término de su exposición, cuando los periodistas comenzaron a entrevistarlo.    

"Buenos días", les deseó a todos Amín, mirando -sonriente - a quienes estaban frente a él, entre ellos el también concejal Alfredo Díaz Ramírez, con quien había viajado la noche anterior de Cartagena a Bogotá a unas diligencias en el Ministerio de Cultura. "Me llamo William Amín Jattin, soy concejal de Cartagena, y permítanme decirles que no es cierto que este proyecto haya sido socializado en el Concejo, y tampoco, al menos oficialmente (que es como se hacen las cosas), que la Alcaldía le haya dado su aprobación", manifestó, para sorpresa de todos los que se encontraban la mañana del 1 de julio de 2010 en el lujoso salón de sesiones del hotel Marriott de Bogotá, ubicado en el nuevo centro financiero y de entretenimiento de El Salitre, a escasos 5 kilómetros del aeropuerto El Dorado, el lugar escogido por Mattos para anunciar su megaproyecto. 

"Cartagena, señores", continuó con la palabra Amín, "vale por su centro histórico, por sus bienes patrimoniales, y el lugar escogido para este proyecto, cuya realización es una excelente noticia para todos, tiene, sin embargo, unas limitaciones que a la luz de la ley hoy son insuperables". 

En efecto, según pudo establecer Metro.com días después, el lote en el cual se piensa desarrollar el megaproyecto tiene un área de 54.500 metros cuadrados, y está localizado en la esquina suroccidental de la calle 40 y la carrera 14, en el sector El Papayal de Chambacú. Con ese área no es posible, legalmente, alcanzar los 170.000 metros cuadrados de construcción anunciados.

Por su ubicación, de acuerdo con las normas de protección de los bienes patrimoniales, tampoco es posible construir torres de quince o veinte pisos como las proyectadas. La alcaldesa de la época, Judith Pinedo, lo tenía bien claro, y por eso desestimó, desde un principio, la propuesta de permitir la construcción del puente entre el lugar y El Cabrero a cambio de permitir el aumento de los índices básicos de edificabilidad y volumetría de los predios, así como de exonerar a sus propietarios del pago del impuesto predial durante los próximos 30 años. Todo eso lo sabía William Amín "y por eso dije lo que dije", según les habría de informar a varios concejales días después.

Sin embargo, un día despues del evento en el Marriot, varios medios de comunicación habrían de publicar únicamente las principales características del megaproyecto. "El Multicentro Chambacú generará 3.000 empleos permanentes, directos e indirectos" y "el puente que regalará Mattos será un gran aporte a la descongestión del tráfico en la ciudad", fueron las frases más repetidas en las distintas notas periodísticas.

Pocos hablaron de la posición del modesto concejal de provincia, quien meses después, siendo gerente de Corvivienda, denunciaría graves irregularidades en otros proyectos urbanísticos, en esta ocasión la construcción y el mejoramiento de viviendas de interés social. Tampoco dijeron que, contrario a Amín, el concejal Alfredo Diaz defendió a capa y espada el proyecto y aseguró que "los concejales sí lo conocemos".

Ni que, terminada la reunión, Mattos anunció a quienes estaban a su alrededor que "se iba para Palacio", refiriéndose a la Presidencia de la República, según se habría de constatar posteriormente. 

Mucho menos informaron que, curiosamente, entre los presentes se encontraba el entonces secretario de Planeación de Cartagena, Javier Mouthón Bello, quien, como habría de señalar a este portal uno de los presentes, "parecía más un consultor del señor Mattos que un funcionario del Distrito".

Y mucho menos aún que, a partir de ese día, lo que hubo fue una serie de lobbies para intentar subsanar lo que, a la luz de las normas vigentes, es actualmente insubsanable.

Jamás se dijo, por ejemplo, que en diciembre de 2011, a pocos días de culminar su mandato, Judith Pinedo estuvo a punto de firmar unos documentos que, por la vía de la modificación de unas normas locales, le hubieran abierto las puertas al proyecto permitiendo un inusitado incremento de los índices de construcción. "Alcaldesa, no firme", le recomendó una de sus asesoras jurídicas. "Revise bien porque, por lo que he leído, lo que se pretende es un endriago que va a generar un escándalo". Pinedo leyó el documento y, sin firmarlo, se lo devolvió -visiblemente disgustada - al funcionario que se lo había llevado: el secretario de Planeación, Javier Mouthón Bello.

El proyecto va "duélale a quien le duela": Terán

A partir de ese día los hechos son más públicos. La ciudadanía comenzó a comprender, o creyó entender -¡suspicaces que son algunos! - las razones por las cuales el empresario Carlos Mattos había respaldado la candidatura a la Alcaldía de Cartagena de Campo Elías Terán. Ya, en plena campaña, La Silla Vacía -LSV - había advertido sobre el tema. Bajo el título "La candidatura de Campo Elías Terán: ¿la última inversión de Carlos Mattos en Cartagena?" (<<< leer), el influyente portal, tras señalar que "el empresario ha ofrecido asumir la construcción del puente" (entre El Papayal y El Cabrero) a cambio de que se le permita aumentar "los índices básicos de edificabilidad y volumetría para los predios", lo que significa "construir diez pisos más en su proyecto".

Según reveló LSV, "la alcaldesa Judith Pinedo rechazó esa propuesta. La altura extra que propuso Mattos haría que el emblemático Castillo de San Felipe quedara oculto detrás de los cuatro edificios desde algunas zonas, incluyendo las playas de Marbella, entre el Centro y el Aeropuerto. Además, afectaría la panorámica que se ve desde el Castillo y desde algunas zonas del Centro Histórico. Eso, a juicio de la administración, atentaría contra el patrimonio arquitectónico, uno de los principales atributos de la ciudad".

Pocos días después de su posesión -sin embargo - el sucesor de Pinedo: el alcalde Campo Elías Terán, aseguró que el proyecto de Mattos se realizará "duélale a quien le duela" (<<< leer).

La airada declaración de Terán fue su reacción a unas declaraciones de Óscar Collazos a La W Radio, en la cual el periodista y escritor advierte sobre la posibilidad de que, con el argumento de generar nuevos empleos y construir un puente "para descongestionar un sector de la ciudad", se atente de manera grave contra los bienes patrimoniales de la ciudad. En esa oportunidad, la ministra de Cultura aclaró que el proyecto de Mattos "no está autorizado" (<<< leer).

Días después, Collazos cuestionó las declaraciones de Terán en el sentido de que el proyecto iba porque iba. En su columna 'Desarrollo y patrimonio', (<<< leer) Collazos advierte que "el alcalde debe recordar que de nada vale la idea del progreso si, en vez de integrar la población local al disfrute del patrimonio, del cual hace parte su cultura, se la expulsa hacia extramuros lejanos. Al ensancharse del centro hacia la periferia, la ciudad de los grandes negocios turísticos desplazará de su hábitat histórico a la población local, que sólo servirá para decorar los videos promocionales de la Cartagena turística". 

¿Y el Plan Especial de Manejo y Protección?

Desde el año anterior, el presidente Juan Manuel Santos, quien está totalmente al tanto del proyecto de Carlos Mattos en Cartagena, ha dejado en manos de la ministra de Cultura, Marina Garcés, la responsabilidad de decidir lo que, en el marco de la Ley, sea mejor para Cartagena. 

De acuerdo con fuentes del Ministerio de Cultura, Garcés, a su vez, delegó lo pertinente en el director de la Unidad de Patrimonio, Juan Luis Izaza Londoño, quien tiene listo "un borrador en limpio", como lo bautizó un funcionario, del Plan Especial de Manejo y Protección -PEMP del Centro Histórico de Cartagena.

Metro.com pudo establecer que al PEMP de Cartagena le falta un sólo paso para ser aprobado: que se dé respuesta a una consulta realizada por la Armada Nacional, que pretende -por lo visto - que le aumenten los índices básicos de edificabilidad y volumetría de sus predios en Bocagrande. Si ello se aprueba, aseguran expertos, se abrirían las puertas para se aprueben las iniciativas similares de los inversionistas privados. Entre estos Mattos.







Archivo Metro