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Al otro lado de la guerra
Por Juan Camilo Ardila Durante
El día 24 de septiembre de 2005, Gabriel Ceballos y cerca de 600 de sus compañeros paramilitares dejaron sus armas en algún sector de Vichada. "Ese día recuperé mi libertad. Era como nacer de nuevo". Mientras escucho al desmovilizado hablar con emoción de ese día, no puedo evitar recordar a los secuestrados que han vuelto a ser libres. Sin duda, es el mismo sentimiento. No deja de ser irónico saber que, de cierta manera, personas como Ceballos han estado tan secuestradas como las miles de personas que han retenido en las selvas de Colombia en contra de su voluntad.

La situación actual de los desmovilizados

En Cartagena, según aseguró en su momento el entonces alto Consejero Presidencial para la Reintegración, Frank Pearl González, se encuentran actualmente alrededor de 300 desmovilizados de las autodefensas, de los cuales 294 están cumpliendo cabalmente con las medidas que se definieron al dejar las armas. La mayoría residen en los barrios de El Pozón y Nelson Mandela y algunos están validando su bachillerato, mientras otros estudian carreras técnicas en el Sena. Todo ello con el objetivo de tener mayores y mejores oportunidades de empleo.

El profesor de la Universidad Tecnológica de Bolívar y director del proyecto Construcción de un Camino hacia la Paz en Cartagena, Germán Ruiz, asumió el reto de convocar el pasado 28 de agosto, en la sede de Ternera de la institución educativa, un encuentro entre desmovilizados y desplazados para que ellos mismos construyeran un verdadero escenario de reconciliación. "La paz en Colombia sólo puede ser posible si el diálogo empieza desde abajo, no como se intentó hacer en el gobierno de Pastrana donde eran los altos mandos quienes se manifestaban. Sólo ellos, los actores reales del conflicto, pueden empezar un camino seguro hacia la abolición de esta tormentosa guerra a la que ni siquiera ellos ya le encuentran sentido", manifiesta el gestor de la iniciativa.

'Al otro lado' se llamó este evento, el cual se repetirá antes de que finalice el año en algún punto neurálgico de Cartagena. El objetivo, según Ruiz, es que "sea toda la ciudad la que se encuentre inmersa en una reintegración que debe ser completa, sin más tabúes, para que la re-socialización de los desmovilizados ayude a un proceso de paz que incluya en vez de excluir. (…) Será responsabilidad del ciudadano del común distinguir la honestidad de muchas personas que quieren volver a tener una vida normal".

Lo que se pretende en un futuro con este proceso de diálogo entre víctimas y victimarios es que se replique a nivel nacional para que "garantice un mejor camino hacia la paz", dice el gestor de esta ambiciosa campaña, quien concluye señalando que 'Al otro lado' quiere contribuir a que los desmovilizados no encuentren tentación alguna de volver a la selva".
Ahora, Gabriel Ceballos vive de nuevo en El Pozón con su familia. Estudia una carrera técnica y recibe puntualmente el subsidio que el Estado les brinda a los desmovilizados: 380 mil pesos mensuales. 30 mil pesos más que los que recibía de las AUC. Pero, realmente, viendo los rostros de él y sus compañeros, perciben mucho más que eso. De acuerdo con lo que expresan sobre sus experiencias, reciben vida y esperanza y esperan recibir muy pronto el perdón de todos los colombianos. Aunque reconocen que para eso no basta con rezar en  iglesias  sino,  principalmente,
decirles la verdad y pedirles perdón a todas las víctimas que se encuentran al otro lado del conflicto. Esas personas que jamás pidieron estar dentro de él.

*Por respeto a la identidad del desmovilizado, su nombre fue cambiado.
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