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¡DE ESO BUENO NO DAN TANTO!
POR JORGE CÁRCAMO ÁLVAREZ
Especial para Metro.com

Confieso que quisiera ser más inocente, pero a veces me cuesta trabajo. He seguido con atención la polémica generada en estos días en Cartagena, por la aprobación en etapa de prefactibilidad de cinco grandes obras de infraestructura: presentadas por iniciativa privada, sin recursos públicos, para ser desarrollada por vía de las Asociaciones Público Privada.

El ex alcalde, Otero, nos ha explicado que no hay razones para preocuparse por varias razones: primera, porque no se ha firmado ningún contrato. Segunda, porque sólo se están adelantando estudios de factibilidad sin ningún compromiso para el Distrito. Y tercera, porque la ciudad no invertirá ningún dinero en esos proyectos.

He intentado creer, y dejarme llevar por la cándida carta del ex alcalde, pero tengo razones de sobra para dudar. Veamos: Que no se ha firmado ningún contrato, y que sólo se adelantarán estudios sin ningún compromiso del Distrito. Pregunto, ¿Eso es cierto? No, pues el ex alcalde Otero no aclara que, en un proyecto de APP, las obligaciones del Distrito no empiezan sólo con el contrato sino con una serie de etapas previas.

Asimismo, es inocente, y ajeno al sentido común, pensar que el Estado pueda decirle a un particular que adelante estudios - que pueden llegar a costar miles de millones de pesos, - y que este no tenga ningún tipo de protección.

Eso, en un país como el nuestro - proteccionista de la inversión privada - es sencillamente imposible. En realidad, los privados que presentaron los proyectos hoy tienen unos seguros que les dio el gobierno.

Esos seguros son: primero, que no se estudiará ninguna otra iniciativa privada que se presente sobre el mismo proyecto. En buen castizo, el que llegó primero se queda con el proyecto, a menos que sea declarado no viable. Y segundo, que la entidad estatal no podrá abrir proceso de selección para la ejecución de ninguno de esos proyectos, hasta que no se presenten por el particular los estudios de factibilidad, para lo cual tendrá un plazo hasta de dos años. Es decir, nos pusieron a esperar hasta que el privado se presente con algo, o no se presente con nada - que también puede pasar - y entonces habremos perdido todo ese tiempo.

Que la ciudad no invertirá ningún dinero en esos proyectos, afirma el ex alcalde Otero. Bueno, eufemísticamente eso es cierto, el gobierno no pondrá un peso, pero los cartageneros sí. Que yo sepa no hay muchos privados que regalen obras públicas. Cada peso de su inversión se los tendremos que pagar a través de facturas de servicios públicos, contribución de valorización, peajes o cualquier otro instrumento financiero de retorno de la inversión, y precisamente por eso la ciudadanía tiene derecho a recibir información mínima sobre  esos proyectos.

La declaración del alcalde sonó a proyectos regalados, pero sigo perdiendo la inocencia y diciendo… ¡de eso tan bueno no dan tanto!.

En fin… seguiré en mi ejercicio de ser como un niño… inocente… dice la Biblia que hay que ser como ellos para ir al reino de Dios, pero pensando y pensando, he llegado a la conclusión que si le preguntaras a un niño -como son los niños hoy - qué piensa de las declaraciones del ex alcalde, te va a responder… ¡busca! busca! ¡ahí hay gato encerrado!