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Nota editorial

PARA QUE SIGAMOS CAVILANDO:

El 27 de julio de 2009, en El Universal, el empresario y entonces articulista Jaime Alberto Restrepo publicó una columna titulada 'La dosis personal de ética', en la cual, entre otras cosas, señala que "del mismo modo en que los países miden su grado de desarrollo económico con indicadores en torno al PIB, se podría medir el desarrollo ético con el indicador de la 'Dosis Personal' (DP), entendido como el grado de tolerancia de la sociedad con cada una de las manifestaciones del delito."

Asegura Restrepo que "un índice de DP igual a 'cero' es una utopía; todas las sociedades admiten una DP 'aceptable' para cada caso. La DP que los colombianos hemos tolerado en corrupción, peculado, tráfico de influencias, cohecho, concusión, malversación de fondos, etc., es muy alta; y podría estar correlacionada con los índices altos de atraso social. Para mencionar un delito menor, igual de alta es la DP del contrabando (¡Quien no haya comprado un electrodoméstico en Sanandresito que tire la primera piedra!). Trazar la frontera ética es bastante difícil porque hay atributos absolutos que no admiten gradualidad: no es posible ser 'un tercio de honrado' o 'tres cuartos de virgen'; o se es, o no se es… ¡ese es el punto!".

Las anteriores palabras deben ser recordadas por estos días, cuando, en plena campaña por la Alcaldía de Cartagena, se viene presentando una serie de singulares situaciones: alianzas políticas de las más disímiles, avales sin correspondencias ideológicas ni programáticas, variopintas compañías, mentiras (¿piadosas?; ¿no tan piadosas?), presencia en ciertas campañas de individuos a los que, como a los leprosos, se les esconde en el traspatio, en fin...; pero, al final, según algunos dirigentes políticos, empresariales y cívicos, la decisión debe ser la más simple; o simplista: "eso es lo que da la tierrita y hay que votar -en consecuencia - por el menos malo". Qué tristeza.

Una vez más, la teoría de la DP de la cual habló, con tanto acierto, Jaime Alberto Restrepo.

     OPINIÓN