Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

::.Síganos también  en--.>
No hay discapacidad, ¡hay personas con capacidades diferentes!
Por Isabel Navarro Mejía *

* Consultora, capacitadora, experta en liderazgo positivo y motivación para el desarrollo.
Si miramos a nuestro alrededor podemos observar que hay personas que tienen prestigio, son muy famosas por sus grandes labores y logros, las personas las admiran y algunas entidades u organizaciones les dan hasta premios. Son honores -merecidos - por lo que hacen, por sus compromisos.

Mirándolos, tenemos que reconocer que eso es bueno. Personalmente, yo suelo apreciar que ello ocurra. Y, todos, comprendemos que las personas se diferencian por sus capacidades.

Pero lo que no es tan bueno es que solemos olvidarnos de las demás personas, aquellas que no son tan admiradas, ni tan famosas, o que están ocultas, en el anonimato, aquellas a las que la sociedad no reconoce ni les presta atención.

No nos damos cuenta que también ellos pueden ser ejemplos de cosas positivas. Que tienen logros que mostrar, experiencias que enseñar, vivencias de las cuales aprender.

Muchas de estas personas son anónimas porque la misma sociedad dice que son discapacitados, porque tienen una limitación física o una enfermedad que los limita, porque no son iguales a los demás porque tienen un talla baja, o son ciegos, o son sordomudos, etc., pero nada de esto es motivo para que rechacemos a estos seres que Dios creó. Bueno, en mi caso nos creó: yo estoy entre estas personas porque tengo una talla baja...

Créanme: porque tenemos una limitación física nada nos impide a soñar; al contrario, nuestra limitación nos llena de valor, de carácter, de valentía; nada nos detiene en cualquier circunstancias que estemos atravesando. Aunque la limitación que tengamos parezca grande, no aceptamos que la sociedad nos diga que somos personas discapacitadas. Entre otras cosas, porque la discapacidad es cualquier restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano, y generalmente ello no ocurre para el caso de las personas con algún tipo de limitación. Créanme, no es ni será jamás mi caso.

Si leemos bien y analizamos el significado de la palabra discapacidad, la sociedad cambiaría su modo de pensar de nosotros. Tenemos -sí - una limitación física, pero ella no nos imposibilita marcar la diferencia. De hecho, algunas veces lo hacemos...

E insisto una vez más: no hay discapacidad; ¡lo que hay son personas con capacidades diferentes!

No nos equivoquemos por la apariencia porque lo importante es lo que está por dentro: los valores, los sentimientos...

En el fondo de nuestros corazones debemos saber que, si aceptamos a los demás, no importando sus defectos o sus limitaciones físicas, nuestra ciudad y, con ella, nuestra sociedad, habrá dado un importante paso adelante.



isabelrha07@gmail.com


     OPINIÓN