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Aclaraciones psicológicas sobre homosexualidad y legislación
Por Germán Osorio Buelvas *

* Sicólogo
En ésta ocasión abordo un tema polémico y peliagudo. Tan delicado es que mi posición frente a él me ha granjeado la antipatía de muchos, incluyendo parientes cercanos.

Sin embargo, deseo aprovechar este espacio, para desde él aportar al debate que hace muchos años se viene dando en el país, acerca de la legislación que permitiría o no, el matrimonio homosexual. Y lo haré mezclando conceptos objetivos y subjetivos, pero con mucho cuidado de ser siempre didáctico, pedagógico, pues mi objetivo no es persuadir a nadie, sino provocar una reflexión que lleve a comprender un poco el porqué histórico, psicológico, moral de ambas posiciones.

Considero que la raíz, la base de ambas posiciones de por sí ya es paradójica; se trata de conciliar dos mundos: El metafísico y el físico. Cada ser humano vive en ambas esferas; una exterior, física, común; y la otra opuesta: interior, mental, personal. No es fácil para todos, o más bien es muy difícil para el ser humano ser consciente de la estrecha relación que hay entre ambos mundos. Se necesitan estudios metafísicos muy rigurosos para comprender esto, ante lo cual las mayorías no tienen ni interés ni capacidad para lograrlo.

Lo que obtenemos de este primer análisis es descifrar un poco el origen de las actitudes. En lo que concierne a nuestro tema, estas se forman desde la niñez, y producto de una mezcla confusa de valores, creencias, aprendizajes, experiencias, emociones, "traumas" y demás. Confusa, porque la información teórica y práctica va llegándonos a todos en la vida, sin tener la madurez para procesarla; es natural e inherente al ser humano, por supuesto. Así, vamos formando primero la personalidad, sin que podamos hacer nada durante estos primeros años, para controlar o modelar nuestra estructura de personalidad. Se manifiesta la orientación sexual, de forma no muy entendible para el individuo, y está claro aún hoy, que tampoco para la ciencia.

Surge luego, en gran parte con base en lo ocurrido en estos primeros años, la capacidad de razonar, por ahí a los 14 años según Piaget, y con ella también la estructura personal de las creencias. La creencia no es sino, la información que la persona adopta como verdad para explicar aquello que no sabe, que no conoce por no lograr reunir suficiente información. La gente del común, las mayorías, tienden a confundir con altísima facilidad, lo que saben con lo que creen, debido a la falta de capacidad para distinguir la diferencia entre saber y creer; lo cual por supuesto, también es natural, nos hace humanos. Ser humano es tener ciertas limitaciones, las reconozcamos o no.

Es en este punto donde estalla la bomba política ante ciertos temas como el del matrimonio homosexual. Un bonito coctel de ideas, creencias, prejuicios, verdades falseadas, mentiras transformadas en verdades... Muy pocos temas políticos se debaten de verdad como estos que involucran lo que para cada quien es en realidad sagrado: La vida y la familia. Alguien anotaba en las redes sociales que el Senador Gerlein era más bien mediocre y antiguo y siempre lo toleramos (Teniendo en cuenta las implicaciones económicas y sociales de aquello), excepto ahora que habla de sus preferencias "pornográficas". Es para reafirmar que para nosotros como colombianos es más sagrada la vida y la familia, que el gasto público.

Se forman dos tendencias grupales básicas. Una conservadora, y una liberal. Y hoy día nada tiene que ver esto con partidos, sino con lo básico del ser. Ambas con origen y desarrollo intimo. Me explico: A pesar de tanta manifestación y argumentación pro matrimonio "igualitario" (Nótese el eufemismo) la última encuesta muestra la preferencia de los colombianos de todas las generaciones por conservar el estado de cosas del matrimonio, que es básicamente de modelo cristiano. ¿Por qué? Muy simple, y ya lo vengo explicando: El terreno de la razón es uno, y el de las creencias es otro. Las masas son silenciosas. Claramente los lideres, que son los que hablan, tienden a traicionar muy frecuentemente a sus representados, pues prefieren poner por encima sus intereses personales (Otra perla del ser humano). Resultando un discurso de líderes muy lejano a la realidad, y muy cercano a falsear, maquillar y convencer.

Como yo soy muy humano, cerraré diciendo lo siguiente: Afortunadamente, en medio de tanta mentira, prejuicio, eufemismo, nuestra dirigencia ha demostrado ser sabia para gobernar, al menos en lo que para el país es sagrado, y a pesar de las presiones de los poderosos, me atrevo a pronosticar que los gobernantes van a respetar la soberanía del pueblo "cruel y atolondrado" (como lo describen en los Simpson alguna vez), y van a respetar lo que para él es sagrado.

Incluso el derecho a opinar, que tenemos todos.            







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