Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

::.Síganos también  en--.>
Hace algunos días, la Comisión de Debates Políticos de Bolívar (CDPB) realizó un ejercicio de construcción de ciudadanía, a través de un diálogo que tuvo como tema ancla el primer año de la actual Administración distrital. Los organizadores aclararon, de entrada, que no se trataba de un espacio para confrontar ni para defender al alcalde y sus funcionarios; la intención era analizar qué había acontecido en el primer año del cuatrienio de gobierno, compartir las lecciones aprendidas y comentar las expectativas sobre el futuro inmediato de la ciudad y sus habitantes. Se suministró un formato con los segmentos y temas seleccionados y la metodología a aplicar en el conversatorio.

Como invitados, asistimos el Presidente del Concejo Distrital, la Coordinadora del Consejo Gremial de Bolívar, un ex Alcalde de Cartagena y dos ex funcionarios de la Administración del Alcalde Campo Elías Terán Dix, entre los cuales me encontraba. En mi opinión, el ejercicio se adelantó dentro de las reglas establecidas. Su utilidad, oportunidad y valor; así como, la pertinencia de los invitados, debió ser evaluada por los ciudadanos que, a través de la televisión local, lo siguieron de principio a fin. No creo que las interpretaciones a partir de un fragmento inexacto y distorsionado, u opiniones sueltas analizadas fuera del contexto, sean una base adecuada para juicios y opiniones fundamentadas y serias.

A la pregunta sobre qué había que hacer en el primer año del nuevo gobierno, respondí: En una primera fase, nombrar un gabinete de secretarios, gerentes y directores que estuviera a la altura de las exigencias de Cartagena de Indias, construir un equipo altamente eficiente, hacer visible el talante de la nueva Administración, elaborar, socializar y lograr la aprobación del Plan de Desarrollo, y adelantar una segunda fase de ejecución de obras, tanto de las que venían del gobierno anterior como algunas de las incluidas en el nuevo Plan de Desarrollo.

Mi apreciación es que en la primera fase se cometieron errores en la selección del equipo y, sobre todo, en la construcción de un colectivo que actuara de manera organizada, consensuada y con claridad sobre las propuestas y prioridades definidas por el Alcalde. Además, se notó en muchos la falta de experiencia, conocimientos y manejo de la Administración y la economía pública.

En lo personal, tuve la oportunidad de aclarar que en la segunda fase se presentó un "cisne negro" con la inesperada y dramática enfermedad el Alcalde Terán Dix, lo que lo indujo a una incapacidad médica que solo terminó en enero de 2013. Luego vinieron Alcaldes encargados o designados por el Presidente de la República, que desafortunadamente nunca mostraron interés o compromiso con el Plan de Desarrollo vigente 'En Cartagena hay campo para todas y todos'.

Al profundizar en lo acontecido en el primer año de gobierno surgió un asunto de marca mayor, un segundo 'cisne negro': el inmenso déficit de tesorería con ingresos corrientes de libre destinación, que la Administración de la Alcaldesa Pinedo Flórez le heredó al gobierno entrante en 2012, cuyos efectos necesariamente tenían que desestabilizar tanto al nuevo presupuesto y al marco fiscal de mediano plazo, como a los postulados del plan de desarrollo para el primer año.

Este otro "cisne negro" unido al de la enfermedad del Alcalde Terán Dix,  a los varios encargos en corto tiempo y a los tantos errores cometidos a lo largo del año, me inducen a pensar que si bien hubo avances en el tema de movilidad en varios sectores de la ciudad, la habilitación de la Carretera a Barú y la construcción del puente a Pasacaballo, el inicio de la protección de la zona costera en Tierrabomba, la respuesta local en la Cumbre de las Américas, la consolidación turística de Cartagena, la expansión de la industria, el puerto, el turismo y el comercio doméstico; la construcción de nuevos centros comerciales, la aprobación de nuevas políticas públicas para personas con discapacidad y afro colombianos, junto con la respuesta de la sociedad civil a la violencia contra las mujeres y otras pequeñas obras importantes, en términos globales el 2012 no fue un año positivo para la mayoría de los cartageneros.

Finalmente, considero que el futuro de Cartagena de Indias podría ser más prometedor si el sector público, el sector privado y los ciudadanos logramos un acuerdo social alrededor de la consecución de la entrada al programa del BID y FINDETER, conocido como ciudades sostenibles y competitivas. La experiencia adquirida en el mundo gremial, público y académico de Cartagena de Indias durante los últimos 30 años me permite afirmar, sin ambages ni duda alguna, que convertir a Cartagena en ciudad sostenible y competitiva es nuestra mejor apuesta para construir una mejor sociedad. Ya profundizaremos en ello. 




* Economista con especialización en Finanzas
y Legislación Financiera. Exalcalde encargado
y exsecretario General de Cartagena.


f.merlano@hotmail.com

Marzo de 2013

Cartagena sostenible y competitiva
Por Felipe Merlano de la Ossa *



     OPINIÓN
Otras columnas del mismo autor