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Debate sobre ética periodística
Verdad y objetividad, ¿meras mercancías?
Capítulo II
A propósito de un artículo de Héctor Abad en la revista Semana, en el cual el conocido articulista expresa que jamás ha cuestionado la actitud complaciente de Gabriel García Márquez con algunos crímenes cometidos por el régimen castrista "porque Gabo ha sido una persona generosa conmigo y concretamente acaba de hacerme un favor", el escritor y periodista Efraim Medina Reyes manifiesta no creer "que Héctor Abad ignore que los favores de García Márquez no son los únicos que se pagan con silencio en este país, y que gracias a cientos de favores pagados con silencio la corrupción ha ensanchado sus dominios a través de la historia y, en buena parte, producido el país que tenemos hoy".

Según Edgar González Quintero, estudiante de Comunicación  Social  de la Universidad de
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO:
¿Deben los periodistas tomar partido de cara a unas elecciones? Qué piensan sobre el tema ciudadanos del común y reconocidos articulistas locales.
En la edición anterior de El Metro, reconocidos comunicadores expresaron sus criterios sobre la ética periodística que se practica en la Costa Caribe. Según el comentario editorial de El Universal del domingo 22 de mayo de 2005, en Cartagena ciertos periodistas logran que les adjudiquen cuñas "no asumiendo la dignidad y la altura que debe acompañar a todo trato comercial, sino la actitud de limosneros, lo que finalmente hace que tanto funcionarios públicos como empresarios vean en los periodistas a un grupo de pedigüeños a quienes les interesa todo, menos de hacer de la verdad y la ética una sola religión". Para Alberto Salcedo Ramos, uno de los veteranos del oficio, "el trabajo de conseguir  publicidad será muy respetable, pero no lo deben ejercer los mismos periodistas, porque se corre el riesgo de que empiecen a moverse en una frontera borrosa en la que no se sabe hasta dónde llega el reportero y hasta dónde el agente publicitario".  
"La Voz del Sinchi"
En charlas y talleres sobre periodismo, por regla general, cuando se toca el tema del eterno chantajista, del consuetudinario boleteador, del que en la mañana critica y en la tarde ofrece servicios de asesoría que al día siguiente convierten al objeto de sus críticas en fenómenos naturales como huracanes, volcanes y terremotos, a alguien se le ocurre señalar que dicho comportamiento es idéntico al de Germán Láudano Rosales, el popular "El Sinchi" de "Pantaleón y las Visitadoras", de Mario Margas Llosa.


Cartagena, el señalamiento de Medina reyes conjuga el quid del debate que se viene realizando sobre el tema de la ética periodística que se práctica en Cartagena y, posiblemente también, en otras regiones del país, ya que "el problema estriba en que algunos periodistas creen, de manera equivocada, que cuando contratan sus servicios publicitarios, generalmente difusión de cuñas radiales, se les está haciendo un favor que tienen luego que devolver, y para ellos la manera más expedita es a través del silencio y la lisonja barata".

Sin embargo, para Javier Darío Peñarredonda, estudiante de Producción de Radio y Televisión  en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el problema planteado es aún más grave, ya que lo que se observa es que "algunos periodistas, sobre todo los radiales, critican insistentemente a ciertos funcionarios hasta cuando éstos deciden darles una cuña", luego de lo cual adoptan una actitud laudatoria y "en ocasiones, servil y zalamera", lo que puede calificarse "como una vulgar y vergonzante extorsión".

Similar criterio tiene la también estudiante Malka Irina Nieto, de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Tecnológica de Bolívar, para quien "el problema no sólo es causado por los silencios cómplices sino, y eso es lo verdaderamente grave, por las campañas que a favor de causas poco honestas realizan algunos periodistas mercenarios".

"Aquí lo esencial es que, al margen de que se trate de la compensación por un favor o la prestación de un inconfesable servicio", advirtió la futura comunicadora social, "se está negociando con la Verdad y la Objetividad, lo cual no es otra cosa que el ejercicio de un aberrante antiperiodismo".

enclave erótico vive lejos del mundanal ruido y, por lo visto, no se entera de las cosas. No sabe lo que se anda diciendo por las calles, los peligros que lo rodean… Estoy sometido a presiones irresistibles… Soy humano. Mi resistencia tiene un límite".

El oficial vuelve a rechazar los "servicios" que le ofrece El Sinchi, pero éste no acepta una respuesta negativa y le advierte que "la ciudad quiere que… lo mande a usted a la quiebra… No existe nada lo bastante sólido en toda Amazonía que La Voz del Sinchi no pueda echar abajo… Modestia aparte, si yo le pongo la puntería… usted tendrá que salir pitando de Iquitos. Es la triste realidad, mi amigo".

Pantoja toma como una amenaza las palabras del periodista. Nada de eso, al contrario… -señala El Sinchi. Hasta ahora he resistido las presiones por espíritu combativo y por una cuestión de principios. Pero, en adelante, puesto que yo también tengo que vivir y el aire no alimenta, lo haré por una compensación mínima. ¿No le parece justo?-   
 
O sea que ha venido a chantajearme-  responde Pantaleón Pantoja.

A ayudarlo, hombre, pregunte y verá la fuerza ciclónica de mi emisión- insiste el Sinchi. Por unos cuantos miserables soles estoy dispuesto… a dar la gran batalla por usted…-

Pantoja se niega a aceptar el soborno y ordena la salida del periodista; éste, como represalia, durante los programas siguientes se dedica a criticar al militar y el servicio que presta, calificándolo de "bochornoso espectáculo" y "vergüenza para la ciudad".

Pero algo ocurre y El Sinchi, de la noche a la mañana, cambia radicalmente su concepto. Lo que ayer era corrupto y deleznable, hoy es digno de los elogios ciudadanos. Ahora piensa que "El supremo gobierno debería condecorar con la Orden del Sol al señor Pantaleón Pantoja…"

Para la comandancia del ejército era claro que algo muy extraño había pasado, y por eso llama al capitán Pantoja para que explique lo sucedido.

La respuesta del oficial deja mudo a más de uno: "La única manera de taparle la boca a ese sujeto es dándole un balazo o plata… Cargármelo me traería muchos líos, no queda más remedio que calentarle la mano con unos cuantos soles… He tenido que sacrificar el 5% mensual de mis haberes para callar a ese chantajista…"

Si estos pasajes de "Pantaleón y las Visitadores" nos resultan parecidos a ciertos hechos que ocurren de lunes a viernes en Cartagena, debemos aclarar que se trata de meras coincidencias. Si algunos insisten en decir lo contrario, sin embargo, es porque se trata de individuos sin sensibilidad social.

El periodista y escritor Javier Darío Restrepo, una de las autoridades en materia de ética periodística, durante un taller con estudiantes de los programas de comunicación social de la ciudad
En el libro, el personaje que se califica a sí mismo como la "voz que recoge y prodiga por las ondas las palpitaciones populares" visita a Pantaleón Pantoja en su sitio de trabajo y, tras asegurar que es "un hombre… desprejuiciado y progresista" le ofrece sus "buenos oficios" al militar, quien rechaza sus ofrecimientos manifestándole que "la verdad, no necesito sus servicios. Al menos por el momento".

Pero el periodista insiste: "Eso es lo que se cree, hombre cándido  e  inocente…  En  este
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Vea otros capítulos:
Capítulo 1. - De cómo, en un sector del periodismo local, particularmente en ciertos noticieros radiales,  los méritos reconocidos a un funcionario suelen ser proporcionales al 'sobre' o la cuña que se reciba. O peor aún, de cómo la honra de una persona está ligada a la suma de dinero que un enemigo de la misma esté dispuesta a pagar.
Capítulo 3. - ¿Deben los periodistas tomar partido de cara a unas elecciones? Qué piensan sobre el tema ciudadanos del común y reconocidos articulistas locales.
Capítulo 4. - ¿Cuántos empleados tiene y cuál es el presupuesto de la Oficina de Prensa de la Alcaldía? Un somero estudio de cómo se maneja la dependencia que tiene entre sus objetivos mostrar a la ciudadanía las acciones del Ejecutivo, pero que, de acuerdo con los resultados de una gran encuesta contratada por el proyecto Cartagena Cómo Vamos, ha sido un rotundo fracaso.  
Capítulo 5. - ¿Qué puede hacerse desde la Academia y los propios medios para corregir el rumbo y recuperar la credibilidad perdida? Comentarios y sugerencias de políticos, dirigentes cívicos, académicos y periodistas.
Capítulo 6. - Los casos de periodismo mercenario en Cartagena han sido tema de debate en diversos foros. Según el periodista boliviano Alfonso Gumucio, este tipo de individuos prolifera porque "los periodistas sin ética son una mercancía barata, que se compran y se venden fácilmente".
Capítulo 7. - El tema del periodismo al servicio de intereses particulares y en detrimento del interés común es tema de debate en todo tipo de escenarios. Qué puede hacerse desde la academia para combatir ese mal es lo que intentan responder algunos alumnos y docentes.
Capítulo 8. - Cómo es el fenómeno en otros países. Lo qué ocurre en Cartagena en época preelectoral. El caso de periodistas al servicio de causas políticas pagados por los gobernantes de turno.
Capítulo 9. - Los periodistas mercenarios en Cartagena. Cuánto gastan las dependencias de la Alcaldía en varios comunicadores que, como señala la sabiduría popular, "tienen una toalla mojada en la boca".
Capítulo 10. - Cuánto pagó en 2007 la Alcaldía, por supuestos servicios publicitarios, a varios periodistas cuya labor más visible fue la defensa ciega y apasionada de su desprendido contratante. El caso, que es  mostrado en varias universidades como ejemplo de violación a la ética periodística, ha sido puesto ya en conocimiento de los órganos de control.
Capítulo 11. - El tema de la pauta oficial sigue siendo objeto de debates en diversos escenarios. A qué se comprometieron el gobernador de Bolívar y la alcaldesa de Cartagena, en el denominado Pacto de Auditorías Visibles y Transparencia, en materia de campañas publicitarias.
Capítulo 12. - Desde la perspectiva de varios estudiantes de las facultades de comunicación social de las universidades de Cartagena, Tecnológica de Bolívar y Jorge Tadeo Lozano, un análisis del periodismo radial que se practica en Cartagena.
Capítulo 13. - De cómo el veterano periodista Pablo J. Caballero confiesa que él, todos los años, se rebusca postulando un funcionario como "personaje distinguido", y de las razones por las cuales presentó a su colega Hundelshauseen al abogado Santamaría.
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Septiembre de 2005