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El Universal de Cartagena, en su editorial 'Más torpeza que racismo', conceptuó que "la fotografía del stand de la Corporación Turismo Cartagena en la feria turística de Anato, donde posa un modelo negro como esclavo encadenado", correspondió a "un montaje publicitario inoportuno" que resultó ser "más torpe que racista".

De acuerdo con el editorialista, algunos de quienes rechazaron la utilización de la imagen del esclavo lo hicieron con argumentos que más parecían una proclama antirracista. Según su concepto, "la polémica… no se enfocó en el propósito mismo de la imagen y lo que intentaba significar en la campaña promocional de Cartagena"; "más que racismo, hubo insensibilidad, torpeza e ingenuidad increíbles".

Según el diario cartagenero, "el director de la Corporación Turismo Cartagena, Luis Ernesto Araujo, y el alcalde Campo Elías Terán se apresuraron a condenar el hecho, alegando que no conocían que se incluiría al modelo ataviado como esclavo en el stand".

Por su parte, El Heraldo de Barranquilla, en su editorial 'Un debate fariseo', rechazó las manifestaciones en contra de la utilización de la imagen del esclavo encadenado "como si la esclavitud no hiciese parte de la historia de los cartageneros y como si ese hecho pudiese ser borrado de un plumazo".

"Ahora resulta que escenificar una realidad pasada, como la esclavitud, es algo que horroriza o escandaliza a quienes creen que con solo decretar el olvido puede ignorarse la historia de Cartagena", indicó el editorialista antes de afirmar que "por eso, nos atrevemos a decir que se trata de un debate hipócrita".

Para el diario barranquillero, es inadmisible que este caso haya sido "interpretado por algunas personas, entre ellas el alcalde Campo Elías Teherán, como un ultraje a la ciudad" solo "porque revivió un pasaje de su historia".

El debate -en efecto - se enrumbó por los vericuetos más intrincados y no transitó por el despejado sendero del análisis juicioso de una situación que, como la del uso de un esclavo encadenado como símbolo de Cartagena, es mucho más que un error conceptual.

Y es que, al margen de que haya sido o no una torpeza contratar a un afrodescendiente para que representara "un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra, caballero" a la que con excelsa maestría cantó el inolvidable Joe Arroyo; o de que sea o no un debate fariseo el generado por dicha representación, alrededor del sonado caso gravitan unos elementos sobre los cuales ni el alcalde de Cartagena, ni la Junta Directiva de la Corporación de Turismo, ni los órganos de control locales (sí: la Procuraduría; la Contraloría) pueden hacerse los de la vista gorda.  

(A propósito de gordos: quienes se rasgaron las vestiduras por el uso del esclavo, como dice El Heraldo, ¿conocerán las estatuas pedestres localizadas frente al convento de San Pedro, en Cartagena: un esclavo asistido por el 'esclavo de los esclavos', esculpidas por el maestro Enrique Grau? Y hablando de maestros: ¿habrán visto -además - el video de 'La Rebelión'?)

Uno de esos hechos, en nuestro concepto, salta a la vista, como una inquieta liebre, pero -sorprendentemente - nadie lo ha mencionado.

Y es que, tanto el presidente de Corpoturismo como su destituida directora de mercadeo coincidieron en reconocer que, como estrategia de recordación, es decir: para que los visitantes al stand de Cartagena se acordaran de La Heroica, pensaran en ella, la visualizaran apenas los miraran, habían decidido utilizar unos "íconos representativos de la ciudad".

Y, entonces, nos preguntamos: ¿la corporación no había contratado hace poco un costosísimo estudio -¡$300 millones constantes y sonantes provenientes del bolsillo de los contribuyentes! - para determinar, precisamente, cuál es esa imagen que nos hiciera acordar de La Heroica, pensar en ella, visualizarla apenas la miráramos?

¿Por qué, si existe esa 'esplendorosa imagen' - tres triviales y tristes tiras, como el trazo de una trémula trenza - hubo que esforzarse por diseñar "una estrategia de recordación" con unos "íconos representativos de la ciudad"?

Sin duda, "está bien haber protestado, pero la misma energía debería emplearse en condenar y eliminar comportamientos racistas que se ven a diario en Cartagena y que perjudican mucho más a sus víctimas", como -con mucha razón - dice El Universal.

Pero también -agregamos nosotros - la misma energía debería emplearse en aclarar casos como el de la gravosa imagen (la mal llamada 'marca ciudad' sobre la que en su momento se generó también una gran polémica) la cual, tal como ha quedado demostrado, no ha servido para nada. Al menos, como ha quedado demostrado, no para representar a Cartagena.

Y menos mal que no, porque nuestra ciudad, aunque algunos por conveniencia pretendan otra cosa, es mucho más que tres tristes tiras.

     OPINIÓN
Editorial
Las tres tristes tiras