Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

::.Síganos también  en--.>
    OPINIÓN
Otras columnas del mismo autor


La columna de Óscar Collazos


¡De Nausícrate al naufragio! Este sería el titular sobre las sombras que arropan a la Secretaría de Interior del Distrito de Cartagena. Las babosas y elusivas respuestas dadas por el nuevo secretario a la W, no responden al reclamo: en su despacho se cocina desde siempre una olla podrida de corrupción trifásica: funcionario, mediador, empresario. Menos mal que alguien salió a denunciar el cohecho. Conocemos al que pagó; falta conocer al que recibió. Si el funcionario no tuviera hambre de sueldo, renunciaría. O lo "renunciaría" el alcalde.
La columna de Óscar Collazos


¿Quién le pone el cascabel al gato? Nadie, parecería que nadie: la autoridad está en la clínica o negociando cuotas políticas. Varios editoriales de El Universal y una de mis columnas señalaron el caos que se vive con la nueva moda: el alquiler de bicicletas y la circulación de estas violando todas las normas: en contravía, sin casco, en avenidas, sin luces. Aumentan porque el negocio es bueno. Los comerciantes ocupan calles y aceras y nadie dice nada. Vean Don Sancho y Sargento Mayor. Cuando haya el primer muerto o el primer accidente grave, responsabilizaré: 1) al director del Datt, 2) a los dueños del negocio y 3) a los irresponsables ciclistas. Y eso que todavía no es temporada.
La columna de Óscar Collazos


No se volvió a hablar de la Playa Piloto de Marbella, una propuesta de la Corporación de Turismo apoyada por el Ministerio de Comercio Exterior. Se habló mucho, eso sí, del fallo de la Corte Constitucional que ordenó devolver a su naturaleza pública una gran porción de playa explotada por una empresa hotelera de la ciudad en La Boquilla. El fallo de la CC sienta un precedente que no deben olvidar quienes pretendan “concesionar” Marbella como una playa “piloto”: no se puede expulsar a la población nativa con sutiles filtros económicos de selectividad social ni se puede interrumpir el tránsito por un espacio público que corre el riesgo de ser privatizado.
La columna de Óscar Collazos


¿Qué va a pasar con la seguridad?, me preguntaba cuando el sexto alcalde (e) de Cartagena se sacó de la manga (quiero decir, de Bocagrande) el nombramiento de un nuevo director de Distriseguridad. ¿El número qué? El nombramiento para este cargo no debería recaer en alguien a quien sólo se le quería dar puesto y honorarios. Para eso están las OPS. La seguridad de Cartagena es un tema demasiado serio y preocupante como para dejarlo en manos de alguien sin experiencia y, peor aún, sin la autoridad profesional para acordar políticas con la fuerza pública y las organizaciones ciudadanas.
La columna de Óscar Collazos


El recurso es perverso: dejar que lo público funcione mal, se degrade o se vuelva insostenible para encontrar pretextos a la privatización. No se contempla la posibilidad de que lo público sea de calidad y se vuelva sostenible. Es lo que estado pasando con las playas de Cartagena. Ahora se está proponiendo una playa piloto de 650 metros en Marbella sin que se hable del derecho que seguirá teniendo el pueblo para seguirla disfrutando sin que se encuentre con el retén de los precios al consumo, la vigilancia disuasiva y el cartelito de "reservado el derecho de admisión."
La columna de Óscar Collazos


Las normas electorales de este país crean situaciones contradictorias y hasta ridículas. Como sabemos, la ASI le dio en 2011 el aval al candidato Campo Elías Terán. Ahora, cuando Terán es sancionado por la Contraloría general y se da por segura su ausencia total del cargo, la ASI, que no tiene responsabilidad de co-deudora, podría poner al próximo alcalde encargado de Cartagena. Lo absurdo es que busca cerrar una terna con personas que no pertenecen al partido, algo que con más responsabilidad y menos politiquería podría hacer el presidente de la República. Todo es ciertamente legal. Dudo que sea lo que necesita ahora la ciudad. 
La columna de Óscar Collazos


Le ofrecí a Metro una columna de 500 caracteres. "Lo bueno, si breve, dos veces bueno", escribió Gracián, citado por quienes no escriben corto. Lo picante -replico -, cuando breve, doblemente picante.Y así va a ser. Voy a disparar miel o hiel sobre temas y gentes. Empiezo: nada se sabe de la salud del alcalde, aunque seamos más los que le deseamos lo mejor. Por eso esperamos que el presidente Santos sea sensato y deje al Sr. Mac Master hasta que se den nuevas elecciones atípicas. Entonces, que entre el diablo y escoja, porque en la ASI no hay con quién.
La columna de Óscar Collazos


Lo bueno del informe de la revista Semana sobre "la tenaza de los García Romero" es que nos recordó lo que todos sabíamos. Lo malo, que no va a pasar nada por saberlo. Este fortín clientelista -copropietario de
la actual alcaldía de Cartagena - es una maquinaria aceitada ahora por la bendición del presidente Santos, necesitado para su reelección del feudo electoral de esta familia, como lo estuvo Uribe Vélez durante sus dos períodos, cuando la Dama era pieza de lujo del Partido de la U y apoyó la campaña de Campo Elías. Eso se llama: no dar puntada sin dedal.
La columna de Óscar Collazos


La rechifla del pasado viernes, en un Centro de Convenciones abarrotado de público, no fue, por supuesto, para la estrella de esa noche y una de las celebridades del Hay Festival 2013, ni siquiera para el



gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín. Fue para el alcalde de Cartagena, Carlos Otero, en cuyo decreto de entrega de llaves de la ciudad al escritor (redactado por no se sabe quién y con las patas), habló de "El baile del chivo" y no de La fiesta del Chivo, la magistral novela del peruano sobre el dictador Trujillo. Pero la rechifla pudo haber sido también una expresión del disgusto que produce la intromisión inoportuna de los gobernantes en los escenarios de la cultura, así se trate de homenajes merecidos y estos sean recibidos con la cordialidad de la buena educación y no con un par de piedras en las manos.
La columna de Óscar Collazos


Lo que menos importa a muchísimos cartageneros es si el gobierno nacional tiene razón al repetir que la suspensión al alcalde Campo Elías Terán sigue legalmente en pie o si el abogado de éste se saldrá con






la suya al ganarle este pulso al gobierno. Lo que importa es recordar que en los pocos meses en que se mantuvo en el Palacio de la Aduana o viajando (¿para qué?), Terán no hizo sino improvisar, mover y remover funcionarios, provocar crisis innecesarias, darles gabelas a sus socios de campaña y mantener en el congelador y en la palabrería demagógica las obras más urgentes para la ciudad. Cartagena empezó a nadar en el caos desde el 1 de enero de 2012. Su regreso -si llegare a ser posible - no es esperanzador sino amenazante.
La columna de Óscar Collazos


Subordinar el interés privado al interés público. No es otra la conclusión que se saca con la decisión de ACUACAR y el Distrito de suspender la suspensión del servicio de agua anunciada para el 13 de febrero.  Más práctico y me-

nos engañoso sería que, antes de tomar decisiones que afectan o benefician a la comunidad, las entidades o empresas que prestan servicios públicos preguntaran al sector turístico sobre los eventos sociales programados en hoteles, plazas o baluartes. Sería menos patético e indignante el cambio de agenda y los ciudadanos se sentirían menos humillados cuando la boda de un notable cambie el rumbo de decisiones de interés público.