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"Desde barrios y barriadas habían empezado a llegar grupos de humildes ciudadanos, líderes comunales y miembros de las incipientes Veedurías Ciudadanas que desde hacía unos pocos años hacían escrupuloso seguimiento a los actos irregulares o abiertamente delictivos de las administraciones distritales", manifestó seguidamente el escritor, tras lo cual reseñó que "ese 30 de abril, Cartagena de Indias asistió al primer acto público de un proceso abierto por la ciudadanía a sus más altos dirigentes. Para nadie era un secreto que tres familias políticas, amarradas al palo del clientelismo, venían disputándose el botín de la ciudad, los puestos públicos, las contrataciones y un presupuesto irracionalmente dilapidado, como lo señalaría por esos días la conocida economista Carmenza Saldías, autora de un preocupante informe sobre la administración de la ciudad, una urbe en crecimiento azaroso, invadida día a día por los desplazados de la guerra, a punto de alcanzar niveles de pobreza en un 70% de su población".
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Análisis
A diez años del día C
Viene
Recuerdo que fueron más de noventa denuncias, todas ellas perfectamente documentadas y sustentadas por los ciudadanos denunciantes, de acuerdo con lo reconocido días después por la propia Mery Luz Londoño, la valerosa mujer que, para la época, ocupaba la Gerencia Regional de la Contraloría General de la República. También, con la imagen de Londoño, acudieron a mi memoria las de otros servidores públicos, entre ellos el Contralor General, Carlos Ossa Escobar; el Director del Programa  Presidencial  para  la  Lucha  contra  la  Corrupción, Bernard Gilchrist Bustamante; y los concejales Julio Varela Escudero, Nicolás Pareja Bermúdez, Lewis Montero Polo, Amaury Martelo Vecchio y Judith Pinedo Flórez. 
Asimismo habría de recordar el notable rol que numerosos dirigentes cívicos desempeñaron en esa trascendental batalla contra la corrupción que había comenzado a librarse en Cartagena, entre quienes se destacaron Danilo Contreras Guzmán, Tomás Batista Lamadrid, Milciades Garcés Argel, William Dau Chamat, Jorge Piedrahíta Aduén y Eduardo Ugarriza Fontalvo.

Esa misma tarde, motivados por la gravedad de las denuncias instauradas y convencidos de que se estaba señalando apenas la punta de un gran iceberg cuya magnitud aún no se había podido calcular, varios miembros de la Corporación Cívica de Líderes de Bolívar - CORCILIBOL - y algunos directivos de la Cámara de Junior de Colombia se reunieron en el salón Domingo López Escauriaza de El Universal con diecinueve de los ciudadanos denunciantes. 

En dicha reunión, el Zar Anticorrupción, Bernard Gilchrist, entusiasmado con el éxito de la convocatoria, se comprometió a brindar apoyo institucional a los procesos de veedurías que se gestaran en Cartagena.

El lunes 4 de mayo, el alcalde Nicolás Curi, quien el día de las denuncias ciudadanas se encontraba fuera de la ciudad, aseguró que todo fue un montaje de la oposición, y señaló que los denunciantes "estaban resentidos porque no se les había podido atender con contratos y otras peticiones."

aseguró que todo fue un montaje de la oposición, y señaló que los denunciantes "estaban resentidos porque no se les había podido atender con contratos y otras peticiones". En declaraciones a la prensa local, el mandatario justificó que sólo esté contratando con unas pocas firmas, ya que el gobierno se ejerce "con los amigos y no con los enemigos".

El mismo lunes, en horas de la tarde, en reunión sostenida en la sede del Consejo Distrital de Juventudes, cincuenta y cuatro líderes cívicos y comunitarios, convocados nuevamente por las directivas de CORCILIBOL, se sentaron las bases de lo que pasó a ser la Red de Veedurías Ciudadanas. Al día siguiente, como primer acto público de la naciente organización, se le entregó a la Gerente Regional de la Contraloría, Mery Luz Londoño, una relación de los hechos irregulares más protuberantes descubiertos en la Administración Distrital. 

El jueves 6 de mayo, el Contralor General, Carlos Ossa Escobar, suspendió al Contralor Distrital, Evaristo Ujueta Amador, tras haber encontrado serias evidencias de la comisión de irregularidades durante el ejercicio de su cargo.

En carta enviada el mismo día al Concejo Distrital, el alto funcionario indicó que las indagaciones no se suscribían a la Contraloría Distrital, sino que su despacho había ordenado investigar lo que pudiese haber ocurrido en diferentes dependencias de la Administración Distrital, como las Secretarías de Obras Públicas y Planeación Distrital; los Departamentos Administrativos del Medio Ambiente y de Valorización; el Fondo de Vivienda de Interés Social; los Programas de Lucha contra el Hambre y el Bosque Encantado de la Marina, el Proyecto Alcantarillado de Bocagrande; y la propia corporación edilicia.
Algunos de los participantes en la audiencia pública, entre ellos el actual presidente del Concejo, Alfredo Díaz, y la actual alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo.
El presidente del Concejo, Nicolás Pareja; el contralor General, Carlos Ossa; y el zar Anticorrupción, Bernard Gilchrist