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     OPINIÓN
Los Otrosíes, como el amor, siempre es entre dos. Los que firmó la destituida e inhabilitada exjefe de la Oficina de Servicios Públicos de Cartagena los suscribieron también los representantes de los consorcios de aseo. Estos -además - eran los que se beneficiaban con ellos: seguían manejando el negocio por otros tres años sin someterse a un proceso licitatorio, y se modificaba -a su favor, claro está - la ecuación financiera de sus contratos. Los Otrosíes resultaron ser ilegales y a la funcionaria que los firmó hay que castigarla. De acuerdo, pero, ¿y es que ella firmó sola? Para la Procuraduría, ¿a quienes estructuraron el adefesio y pretendieron beneficiarse con él no les cabe responsabilidad?
La opinión del director


El Secretario del Interior y Convivencia Ciudadana, Javier Doria, calificó de positiva para el turismo y el comercio la realización de conciertos de música electrónica y en vivo en Cartagena. Qué bueno sería saber, de boca del mismo funcionario o de cualquier otro, de qué manera dichos eventos también beneficiaron al resto de la ciudad. Cuánto ingresó al fisco por distintos conceptos; quién corrió con los gastos de la dedicación especial de agentes de tránsito y policías; y cómo se compensó a la comunidad por las incomodidades causadas, entre otras, son preguntas que deberían responder. ¡Ah!, y también cómo fue que, a pesar de no contar con unos vistos buenos que son requisitos sine qua non, se pudieron expedir unos permisos.
La opinión del director


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Metro.Com seleccionó, de la extensa base de datos de sus suscriptores, un grupo de 120 dirigentes, representantes de distintos sectores locales, y les preguntó, entre otras cosas, cuáles creen que deben ser las principales bondades que debe tener el perfil del próximo alcalde encargado de Cartagena. Entre los entrevistados hubo líderes políticos, comunitarios, cívicos, académicos, gremiales y sindicales. Y la mayoría respondió que la honradez, la preparación y la independencia de las reconocidas casas políticas. Surge entonces un nuevo interrogante: ¿por qué, si esos son requisitos exigibles a un mandatario por encargo, no lo son también a quienes aspiren a ser elegidos popularmente? Se avecinan unas nuevas elecciones y es hora de ir pensando en estos temas.
La opinión del director


Luego del informe de Semana sobre el descomunal poder de los García (<<<) en Cartagena, complementado un día después por Metro.com (<<<), ha vuelto a decirse que estamos siendo unos 'idiotas útiles', ya que con estos artículos favorecemos es a los grupos políticos contradictores del famoso clan. Si nuestras notas tocan a unos políticos, les servimos a sus contradictores; si los tocados son unos empresarios, entonces es porque estamos al servicio de ciertos políticos. Pues, como dijéramos en una columna anterior (<<<), parodiando a Horacio Serpa en su historia del armadillo, ¡ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario! Nuestro deber es decir la verdad y ese, sin cálculos que interfieran esa misión, es el norte de nuestro trabajo.







La opinión del director


La opinión del director


Cartagena está que arde. A escasos días de que la ciudadanía conozca oficialmente si el alcalde titular de Cartagena, Campo Elías Terán, regresa o no al Palacio de la Aduana, los diferentes grupos, movimientos y parti-


dos políticos de la ciudad se mantienen en cuarentena. A Cartagena, por lo que se ve, le esperan días difíciles. La rebatiña por el poder local, de cara a las próximas elecciones congresionales y presidenciales, es el pan de cada día. Las acciones por obtener las mejores tajadas del ponqué contractual que reparte discrecionalmente el Ejecutivo es lo que prima en la agenda de quienes deberían dedicarse a buscar solución a los ingentes problemas que padece la ciudad heroica. Mientras tanto, la mayoría de quienes tienen una alta cuota de responsabilidad en la crisis que padecen la ciudad y sus habitantes hacen mutis por el foro.






La opinión del director


Cartagena está que arde. A escasos días de que la ciudadanía conozca oficialmente si el alcalde titular de Cartagena, Campo Elías Terán, regresa o no al Palacio de la Aduana, los diferentes grupos, movimientos y parti-


dos políticos de la ciudad se mantienen en cuarentena. A Cartagena, por lo que se ve, le esperan días difíciles. La rebatiña por el poder local, de cara a las próximas elecciones congresionales y presidenciales, es el pan de cada día. Las acciones por obtener las mejores tajadas del ponqué contractual que reparte discrecionalmente el Ejecutivo es lo que prima en la agenda de quienes deberían dedicarse a buscar solución a los ingentes problemas que padece la ciudad heroica. Mientras tanto, la mayoría de quienes tienen una alta cuota de responsabilidad en la crisis que padecen la ciudad y sus habitantes hacen mutis por el foro.






¡Habemus gubernator!
Por Carlos Ardila González


decidido, en su calidad de presidente del Consejo Superior de la Uni- versidad de Cartagena, emitir su concepto negativo sobre una eventual reforma estatutaria para permitir la re-reelección del actual rector del alma máter. Hace varios años, un gobernador anterior, a pesar de las evidencias presentadas, respaldó a un rector venal que habría de ser condenado por la fuerza de las mismas; ese exmandatario (¿por complicidad o ceguera?) no vio lo que afortunadamente unos jueces sí pudieron constatar. En aquella ocasión, tras varios cónclaves en el Claustro de San Agustín, en el Palacio de la Proclamación y en una oficina en Castillogrande, el humo siempre fue negro. En esta oportunidad, para honra y prez de la Universidad de Cartagena -como diría nuestro vate mayor - Luis Carlos López,  el actual gobernador cumplió con su deber, con un único pero contundente fundamente ético: "las reformas estatutarias a organismos de esta naturaleza deben corresponder a propósitos superiores de interés colectivo y no para ajustarse a intereses o deseos personales".
...fue la frase que se me ocurrió expresar cuando supe que el gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, había