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Tribuna Libre
A propósito del Día de San Valentín
Por Carlos Ardila González

El 14 de febrero de 1929 -el Día de San Valentín - se presentó en Chicago, EEUU, una de las masacres más famosas de la historia contemporánea. En una astuta celada, hombres de Al Capone, el tristemente célebre gángster y contrabandista estadounidense, ejecutaron a sangre fría a 7 miembros de la banda de Bug's Moran, enemigo acérrimo de aquel a raíz de los asesinatos de sus aliados Dion O'Banion y 'Hymie' Weiss.

Tras esta masacre, las andanzas de Al Capone en Chicago trascendieron el ámbito local y se constituyeron en noticia y preocupación nacional. Por esto, el FBI envió un comando élite, dirigido por Elliot Ness, cuyo fin era combatir las bandas delincuenciales que nacieron al amparo de la Prohibición o Ley Volstead, que vedaba la comercialización y el consumo de licor en todos los estados de la entonces Unión Americana.

Varias décadas después, desde 1984, el Estado colombiano enfrentó una sangrienta guerra contra el temido narcotraficante Pablo Escobar, a quien le atribuyen la autoría intelectual de innumerables actos de terrorismo, entre ellos el estallido de más de 250 bombas y la comisión de decenas de masacres que dejaron un saldo, según cifras oficiales, de 1.142 civiles muertos y 657 policías asesinados.

Todo ello, sin contar con las bajas producidas por el feroz enfrentamiento que la banda de criminales de Escobar, bautizada con el nombre de cartel de Medellín, sostuvo con el cartel de Cali, varios grupos de paramilitares -principalmente del Magdalena Medio - y la coalición de 'Los Pepes'. La guerra de 'El Patrón' no solo fue contra las instituciones; también lo fue, y con el mismo ensañamiento, contra sus antiguos aliados. 

En el caso de los EEUU, cuando Elliot Ness y los agentes federales llegan a Chicago no hacen alianza con los otros grupos gansteriles de la ciudad. Los combatieron a todos por igual, implacablemente, logrando la captura de Capone en 1931 y la posterior huida de Moran, quien finalmente fue atrapado en 1946.

En el caso de nuestro país, el Gobierno Nacional creó un Bloque de Búsqueda que se alió con el cartel de Cali y 'Los Pepes' con el fin de dar de baja a Escobar, lo que finalmente se logró en Medellín el 2 de diciembre de 1993. Esta alianza, sin embargo, solo sirvió para acabar con el capo. A su amparo se fortalecieron el cartel de Cali y decenas de grupos delincuenciales de todo el país, muchos de los cuales fueron, según diversos analistas, el germen del paramilitarismo y las Bacrim. La presencia de estos a lo largo y ancho del territorio nacional es -tal vez - el mayor problema que enfrentamos los colombianos.

Que se me perdone si la comparación parece traída de los cabellos: sé muy bien que, en la piel de un pecoso, ninguna peca es idéntica a otra. Pero a propósito de la celebración del Día de San Valentín el próximo 14 de febrero y del golpe asestado por Al Capone a la pandilla de Bug's Moran un Día de los Enamorados, se me ocurre que son tan desalmados quienes aprietan un gatillo para segar la vida de unos enemigos como quienes se amangualan para robarse los recursos que deben orientarse -prioritariamente - a inversiones en saneamiento básico, salud, educación y vivienda para los más pobres. O tal vez más los segundos que los primeros: en el atentado sucedido en Chicago en 1929, el cual se inscribió en las páginas de la Historia como 'la Masacre de San Valentín', fueron asesinados unos bandidos. En Cartagena, como consecuencia del desgreño y la corrupción imperante, mueren a diario personas inocentes. En ocasiones -¡por Dios! - unos angelitos, como Miguel Ángel Gutiérrez.

Por ello, reflexionando sobre los hechos que propiciaron la desarticulación de las bandas criminales del Chicago de los años 30s y 40s del siglo pasado, y los que se dieron alrededor de la muerte de Pablo Escobar, se me ocurre que, para combatir la galopante corrupción que destruye poco a poco a Colombia, los órganos de control deberían actuar de manera decidida, frontal, sin concesiones distintas a las que busquen garantizar -claro está - el debido proceso. Jamás amangualándose con unos corruptos para destruir a otros. Nada de ensañarse con una sola pandilla y aliarse con el resto de las bandas criminales, como ocurrió en el caso de Pablo Escobar. Esto jamás soluciona totalmente el problema, ya que el desmantelamiento de un solo grupo termina favoreciendo a los que supuestamente son aliados coyunturales en esa tarea. Las nefastas secuelas de la alianza realizada en los 90s por el Gobierno y unos grupos criminales así lo demuestran.



cardilared@hotmail.com



* Director de Metro.com






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