Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

::.Síganos también  en--.>
Fuente es, para el periodista, todo aquello que le permita sustentar la información, opinión o análisis que realice de un hecho cualquiera.

No se trata solamente, como muchos creen de forma equivocada, de la persona que con el mejor de los propósitos consiente en suministrar uno o varios datos que faciliten la revelación de una noticia. También hay fuentes documentales o -de manera más general - materiales, y cuando se trata de fuentes humanas debe saberse -además - que no siempre se trata de fuentes generosas, propositivas, bondadosas.

Para el caso del llamado periodismo investigativo (un verdadero pleonasmo porque, ¿acaso todos los géneros periodísticos no conllevan la investigación como un elemento consustancial?) en muchas ocasiones las mejores fuentes son las más malas: a veces son los funcionarios honestos, los dirigentes políticos con más nobles propósitos, los dirigentes gremiales que anteponen los intereses generales a los de las empresas que representan, quienes ayudan a revelar los hechos que algunos pretenden ocultar y la sociedad en su conjunto merece conocer; pero también a veces son los servidores públicos venales, los empresarios que sobornan, los corruptos de todos los pelambres, quienes para favorecer sus protervos intereses filtran la información que perjudica a sus contradictores.

En los dos casos se trata de fuentes cuyas revelaciones deben ser consideradas y, aunque en el segundo de ellos los comunicadores podamos llegar a convertirnos en idiotas útiles, nuestro deber de informar bien merece que corramos el riesgo.

Esto último suele ocurrir -sobre todo - cuando se trata de informaciones, opiniones o análisis sobre temas políticos o relativos a la Administración Pública.

Por ejemplo, cuando una fuente de la Alcaldía nos entera que existe una dependencia literalmente tomada por los familiares del titular de la misma y, luego de las confrontaciones del caso, verificamos que ello sucede en realidad, no podemos detenernos en preguntarnos cuál pudo ser el interés de nuestro informante al decírnoslo. El interrogante -más bien - podría ser: ¿le sirve a la sociedad conocer ese caso de nepotismo? o, tal vez: entre tantas cosas que están ocurriendo al interior de la Administración, ¿conviene que le dediquemos tiempo y espacio a un asunto doméstico, más propio de chismes de tienda que de medios especializados?

Otro ejemplo puede ser el relacionado con la revocatoria del cacareado Decreto 1144 de 2012. Que los pormenores de su promulgación y todo lo que se dio alrededor de quienes lo defendieron: funcionarios que viajaron a Bogotá con gastos pagos por particulares; protestas también financiadas por los interesados; reuniones secretas con propietarios de extensos terrenos; en fin; hayan sido filtrados por sus detractores, ¿le quita legitimidad a los hechos revelados? ¿No está la pertinencia e importancia de esta información por encima del debate sobre a quiénes interesa o no que se conozca?

Y otro más es el de los continuos yerros de algunos funcionarios distritales y, mientras estuvo al frente del gobierno, del propio alcalde titular. Que varios de ellos hayan podido descubrirse gracias a contradictores de aquellos, ¿le resta credibilidad a la información compilada? Que algunos grupos, movimientos o partidos se beneficien de un mal gobierno porque les produce réditos políticos, ¿le quita validez a lo que, para infortunio de Cartagena y sus habitantes, es una dura y penosa realidad?

En estos días, en los cuales la confesión del alcalde Campo Elías Terán de que padece de cáncer en un pulmón puso a sus 'amigos' y opositores políticos a hablar de una eventual elección en los próximos meses, cabe reflexionar sobre el hecho de que los resultados de la labor investigativa de un periodista, una vez publicados, perjudican ineluctablemente a unos y benefician a otros.

Siendo ello así, mal podrá un periodista detenerse a hacer cálculos sobre ello. En varias ciudades de Colombia de otros países del mundo, como manifestamos en otra columna (Ver 'Idiotas útiles') "abundan los ejemplos de cómo trascendentales informaciones no habrían sido reveladas a la opinión pública si tales consideraciones hubieran primado sobre el derecho a la información por parte de la ciudadanía".


cardilared@hotmail.com
Tribuna Libre
Las fuentes del periodista
Por Carlos Ardila González

     OPINIÓN
  * Director de Metro.com