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La atmósfera que Cartagena necesita
Por Andrés Betancourt González *

* Odontologo, concejal de Cartagena
En la ciudad hay un ambiente generalizado de reflexión que nos permite identificar lo que muchos han comentado desde tiempo atrás respecto al desarrollo social de Cartagena. Somos una sociedad fracturada por la desconfianza.

Cartagena, antropológicamente conquistada, generó una desigualdad histórica entre negros y blancos, ricos y pobres, buenos y malos, extraños y propios. El maniqueísmo engendrado ha sido muy dañino. Barranquilla, antropológicamente colonizada por inmigrantes, generó en cambio una sociedad solidaria que les permite a sus ciudadanos ponerse de acuerdo más equilibradamente.

Es la razón por la cual una ciudad geográfica e idiosincráticamente similar a la nuestra avanza más rápido. Sociológicamente hacen coincidir mejor los intereses particulares con los colectivos, generando un mayor equilibrio diferencial que les permite construir mejor ciudad y ciudadanía.

La elección del alcalde Campo Elías Terán ha generado, por su personalidad, su raza, su condición social y académica, un sentido de solidaridad que se presenta como alternativa de solución al lastre histórico que nos encadena. Ha sido un jalón de orejas colectivo que hemos sentido en el subconsciente de nuestra sensatez para ayudarle a la ciudad, cuando pasa por el mejor momento económico de su historia.

El alcalde tiene la responsabilidad de gobernar con todos y para todos y evitar infranqueablemente la continua fractura social y económica, empezando por un círculo perturbador con facultades pluripotenciales que hace perder la esencia democrática de como se eligió. Cada uno de nosotros tendrá la posibilidad de tomar la iniciativa desde su propio ámbito y desarrollar propuestas que generen el equilibrio social necesario para impactar colectivamente la ciudad. Esto no es fácil ni rápido, es un esfuerzo de largo alcance donde hay que tener alta tolerancia a la frustración y correremos el riesgo de jugarnos hasta el prestigio. El alcalde tendrá la responsabilidad y la oportunidad de permitir que el aire de esta nueva atmósfera de ciudad ayude a todos respirar libremente, sin la fetidez de la corrupción, la desconfianza y el egoísmo.

Inicialmente debemos integrar equipos de trabajo representados por grupos sociales y étnicos, políticos, todos sin excepción, gremios, academia, medios de comunicación, redes juveniles, discapacitados, e identificar los problemas que tiene la ciudad y el departamento, la mayoría ampliamente conocidos, y determinar que cada decisión que se tome, en cada reunión de ciudad, de junta de acción comunal, de universidad, o de amigos, esté enfocada hacia resolver esos problemas.

Es la forma como podemos avanzar y alcanzar el desarrollo público privado que hoy encabeza Barranquilla. Esto se traduciría en beneficios tangibles como mejorar el hecho de que nuestro plan de desarrollo (3 billones de pesos) sea menos de la mitad del de Barranquilla (7 billones de pesos), sin caer en la competencia sino en la complementariedad regional.

Hoy nuestra competencia es con nosotros mismos. Necesitamos entender que debemos superar nuestras desigualdades y rivalidades mentales, que impiden que nuestra ciudad viaje a la velocidad que exige la inserción global para generar desarrollo socioeconómico, es decir, progreso con equidad.




concejalandresbetancourt@gmail.com

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