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Mapa político de la ciudad de Cartagena de Indias

El Alcalde Campo Elías Terán llegó con un amplio grupo político de apoyo, con concejales, empresarios, líderes sociales y una cantidad considerable de seguidores. Su capacidad de conectarse con la gente se refleja en su popularidad por encima del 76%, según la última encuesta del Centro Nacional de Consultoría.

A pesar de ello, no se ve aún su liderazgo frente al Concejo Distrital con proyectos de acuerdo que empiecen a dar coherencia a su gestión, que ha estado concentrada hasta el momento en resolver problemas urgentes, especialmente los relacionados con la inestabilidad de un gabinete fuertemente cuestionado por tener en por lo menos 4 de  sus 7 secretarías de despacho, a funcionarios cercanos al grupo García, líderes del Partido de la U en Bolívar.

El gabinete aún está consolidándose y a la fecha no se sabe con certeza que secretarios o directores de departamentos permanecerán en sus cargos.

Representación política del grupo García en secretarías distritales:

Conclusiones Cartagena:
En el caso del mapa político de Cartagena, preocupa la inestabilidad del gabinete por los cambios recurrentes en tan solo 100 días de administración. Es deseable un gobierno cuyos actos obedezcan a su plan de gobierno y a su manera de concebir la ciudad, para mantener la confianza de los ciudadanos, especialmente cuando se tiene una popularidad de más del 70 por ciento. En este sentido, sostener la confianza supone también fortalecer los espacios de participación ciudadana que ya existen, especialmente aquellos que han permitido el empoderamiento de los grupos poblacionales, dispuestos para ayudar en la construcción de una ciudad más incluyente y humana. Fortalecer la base cívica de la ciudad contribuye a la gobernabilidad de la ciudad.

Es igualmente preocupante que la ciudad vuelva al modelo de cooptación del poder a través de las secretarías y departamentos administrativos por parte de los grupos políticos tradicionales, máxime cuando estos grupos desdibujan la independencia de la administración al ser capaces de generar monopolios en administraciones independientes. Volver a este modelo que tanto le ha hecho daño a la ciudad sería ceder ante los intereses de pocos con el consecuente sacrificio del bienestar de todos.

La situación vuelve a poner en el tintero la necesidad de que los ciudadanos y los representantes de las organizaciones de la sociedad civil se activen y hagan el control a los actos de gobierno, no sólo en periodos electorales sino en lo que duren los mandatos, con el fin de garantizar la transparencia y la gobernabilidad. Máxime si existen herramientas para ello como los espacios de diálogo, rendición de cuentas y construcción política participativa que da la ley y que enhorabuena han permitido los actuales gobernantes en sus primeros 100 días de gestión.